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Cannabis medicinal en Mendoza: Las claves de una industria con alto potencial de exportación

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La industria del cannabis medicinal avanza a paso firme en Mendoza como una actividad emergente de alto valor agregado. Pese a encontrarse en una etapa de estructuración legal y regulatoria, las ventajas agroclimáticas de la provincia y la experiencia previa en cultivos de precisión abren un escenario de fuerte proyección. Valentín Stradella, productor y referente del sector, analizó el potencial de la planta en el territorio, el estricto sistema de trazabilidad que se viene e identificó una innovadora veta para el cáñamo industrial: el saneamiento de suelos.

Para comprender el impacto de esta industria, el especialista señaló que el desarrollo comercial avanza en estricta sincronía con los descubrimientos científicos sobre el funcionamiento del cuerpo humano y las propiedades químicas de la planta. «El cannabis medicinal representa una verdadera evolución en la medicina. Desde hace unos años se identificó que el cuerpo humano posee un sistema endocannabinoide; es decir, receptores específicos para las moléculas que genera esta planta, los cuales cumplen distintas funciones en nuestro organismo. Toda la investigación y desarrollo actual se concentra en ver cómo se asimilan estas moléculas», comentó Stradella a FM Vos 94.5.

«El THC, que es la más conocida y a veces la más difamada, tiene cierta psicoactividad y funciona como un relajante con efectos neuronales. Por otro lado, el CBD no posee ningún efecto psicoactivo pero cuenta con propiedades analgésicas y relajantes muy poderosas. Es una industria que crece día a día a la par de los avances médicos», afirmó.

El ecosistema productivo ideal: clima seco, sol y riego eficiente

Mendoza reúne condiciones geográficas excepcionales para la obtención de un producto de calidad farmacéutica. Lejos de la creencia común de que la planta requiere entornos tropicales, la baja humedad del territorio local surge como un escudo natural. «Existe el mito de que mientras más humedad y calor tenga el cannabis, mejor crece, pero no es así. Para lograr un fin medicinal se necesita una inocuidad absoluta, y el clima de Mendoza, gracias a su baja humedad constante, evita la aparición de la gran mayoría de las enfermedades y hongos que suelen afectar al cultivo», destacó el entrevistado.

«Tenemos excelente suelo, sol y agua. Todo se maneja mediante riego por goteo automatizado, logrando que el desperdicio del recurso hídrico sea casi nulo. Además, es un cultivo de ciclo corto que requiere de buenas prácticas agrícolas, sistemas de poda y certificaciones orgánicas rigurosas para entrar al mercado formal», aseguró.

Valentín Stradella, productor y referente del sector, analizó el potencial de la planta en el territorio

Garantía de origen y potencial exportador

La transparencia en los procesos de cultivo y la seguridad en la cadena de distribución emergen como los ejes centrales para consolidar la confianza de la sociedad y habilitar la proyección de la actividad a escala internacional. El sector formal apuesta por herramientas tecnológicas rigurosas para certificar cada etapa del desarrollo biológico de la planta.

Ante las dudas que suelen aparecer en la opinión pública sobre la procedencia y legalidad de los aceites y derivados, el circuito formal cuenta con un estricto protocolo de seguimiento de base tecnológica que mira con firmeza hacia el comercio exterior. En este esquema, la trazabilidad desde la semilla constituye el primer eslabón de la cadena de valor: el punto de partida obligatorio es adquirir una genética registrada ante el Instituto Nacional de Semillas (INASE). Posteriormente, a través de un software desarrollado por el gobierno de Mendoza, los productores deben asentar cada movimiento del cultivo y someter las flores a análisis químicos cada seis meses en organismos oficiales para garantizar la homogeneidad y la inocuidad del producto.

Este nivel de estandarización técnica no solo resguarda la salud de los usuarios locales, sino que funciona como el pasaporte necesario para alcanzar un destino internacional. «Mendoza tiene un potencial enorme si logramos aceitar los mecanismos para exportar. Mercados de alta exigencia como Alemania, Suiza y Canadá comprarían nuestro cannabis por su nivel de calidad. Destrabar la exportación generaría un beneficio económico y productivo inmenso», enfatizó Valentín Stradella, señalando que la rigidez de los controles actuales es, al mismo tiempo, la llave de acceso a las divisas de los mercados más competitivos del mundo.

El mapa nacional y la gran apuesta exportadora

A nivel federal, diversas provincias han tomado la delantera mediante esquemas mixtos o sociedades estatales, un espejo donde el sector privado mendocino busca mirarse para habilitar la salida de divisas. «Buenos Aires lidera por volumen de población y cantidad de organizaciones; Jujuy cuenta con una de las empresas estatales más grandes del país y ya comercializa medicamentos avalados por ANMAT; mientras que provincias como Misiones, Tucumán y Chubut avanzan a paso firme con leyes modernas», detalló el empresario.

«Mendoza tiene un potencial enorme si logramos aceitar los mecanismos para exportar. Destrabar la exportación generaría un beneficio económico y productivo inmenso para la provincia», insistió.

Cáñamo industrial: potencial de remediación ambiental antes que agrícola

Para finalizar, Stradella trazó una clara diferencia entre el cannabis de uso medicinal y el cáñamo industrial, advirtiendo que el futuro de esta última variedad en Mendoza no estará ligado a la producción de alimentos texturizados, sino a la ecología. «En el cáñamo alimenticio Mendoza no tiene potencial, porque eso se siembra a gran escala como el sorgo o la soja y se cosecha con las maquinarias gigantes de la Pampa Húmeda, dependiendo de las lluvias del cielo que acá no tenemos. Nuestro fuerte con el cáñamo será la producción de semillas para esas regiones y, fundamentalmente, la remediación de pasivos ambientales», indicó Valentín Stradella.

«La planta de cáñamo tiene la propiedad de absorber todo lo que encuentra en el suelo; de hecho, para uso humano es peligroso porque si hay metales pesados o hidrocarburos, la planta los asimila. Sin embargo, existen variedades específicas testeadas para limpiar terrenos contaminados. Como en Mendoza tenemos muchos pasivos ambientales históricos, sembrar este cáñamo industrial nos permitiría recuperar y remediar nuestros suelos de forma natural», completó.

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