Guías de turismo y especialistas en fauna pidieron colaboración a la comunidad y a los visitantes para cuidar al cóndor andino Llallij, liberado el pasado 19 de enero de 2026 en el Cañón del Atuel, y ayudar a que complete correctamente su proceso de adaptación a la vida silvestre.
El ave fue rehabilitada por la Fundación Cullunche y actualmente atraviesa una etapa clave de adaptación en la que debe recuperar conductas naturales y mantener distancia de las personas.
En ese sentido, Jennifer Ibarra, integrante de la fundación, explicó que el cóndor se ha acercado en algunas ocasiones al sector de los artesanos en Valle Grande, donde algunas personas le han ofrecido comida, algo que resulta perjudicial para su proceso de reinserción.
“El contacto cercano con humanos durante la rehabilitación puede hacer que pierda un poco el miedo. Por eso necesitamos que entienda que el humano no es una fuente de alimento y que debe mantenerse alejado”, explicó.

Para ayudar en ese proceso, los especialistas recomiendan ahuyentarlo de manera segura cuando se acerque demasiado a zonas donde hay personas. Esto puede hacerse con gritos, levantando los brazos o incluso con un poco de agua, de modo que el ave asocie la presencia humana con una situación incómoda y decida mantenerse a distancia.
NO ALIMENTARLO
También remarcaron que no se le debe dar comida ni intentar sacarle fotos de cerca, ya que esas conductas pueden afectar su comportamiento natural y ponerlo en riesgo.
Desde la Asociación de Profesionales de Turismo de San Rafael también solicitaron la colaboración de la comunidad y de los visitantes.
“Pedimos a todos que respeten el cuidado de Llallij. Entre todos podemos ayudar hasta que logre adaptarse completamente y se aleje del contacto con las personas”, señalaron.
El objetivo es que el cóndor pueda integrarse plenamente al ecosistema del Cañón del Atuel, sin depender del ser humano y evitando situaciones que puedan ponerlo en peligro.







