Capacitaciones sobre ACV: la doctora Lucila Ebbeke impulsa la concientización comunitaria

En el marco del mes del ACV, la doctora Lucila Ebbeke, integrante de la unidad Stroke del Hospital Español, explicó a Diario San Rafael y FM Vos 94.5 que el objetivo de las actividades que viene realizando es “salir a la comunidad” para capacitar e informar sobre la detección temprana y la prevención de los accidentes cerebrovasculares.
“Lo que hicimos fue una propuesta educativa. Ya tenemos varias escuelas donde fuimos, como la escuela Antonio Di Benedetto en Rama Caída, la escuela El Usillal en Las Paredes, la escuela de adultos Norma Susana Díaz y también la Escuela Combatientes de Malvinas”, detalló la profesional, quien también adelantó que se visitaron instituciones como la Universidad de Mendoza y que las actividades continuarán en el Colegio Maristas, la Escuela de Ebyma, la Universidad Tecnológica Nacional y la Universidad del Congreso, entre otras.
Ebbeke aclaró que si bien la iniciativa surge desde el Hospital Español, las charlas no se realizan allí sino en distintos espacios abiertos. En ese contexto, se realizó una actividad en la Cámara de Comercio.
Consultada sobre el funcionamiento de la unidad Stroke, la médica precisó que “el stroke en realidad es un sinónimo. La unidad ACV no tiene que ver con un lugar físico, sino con gente capacitada para la atención de ACV. Tratamos de atender y tratar de revertir los síntomas si llegan a tiempo, pero también de buscar la causa. Si no identificamos la causa, vuelve a pasar”.
Ebbeke señaló que muchas veces el paciente puede mejorar con el tratamiento, pero si no se detecta el origen del problema, la situación puede repetirse. “Por ejemplo, si tuviera una enfermedad en la carótida que emboliza placas de colesterol, si no encuentro esa carótida enferma, esto va a volver a ocurrir. Desde la unidad tratamos de atender al paciente, iniciar su rehabilitación y, sobre todo, buscar la causa del accidente cerebrovascular”, explicó.
En cuanto a los síntomas, Ebbeke destacó la importancia de reconocerlos de forma inmediata. “Los síntomas más comunes tienen que ver con los ACV más frecuentes. Está difundida la escala FAST, que con esa sigla me guía para poder detectar los síntomas”, indicó. Según detalló, “la F de FACE es para observar el rostro: si le pido a mi familiar que sonría y un lado de la cara cae, es signo de ACV. La A de ARMS, si levanta los brazos y uno se cae. La S de SPEECH, si no puede hablar o habla arrastrado. Y la T de TIME, saber cuándo empezaron los síntomas y acudir rápido”.
La médica subrayó que “tenemos un tiempo acotado que tiene que ver con cuatro horas y media. En un minuto se mueren dos millones de neuronas, entonces cuanto antes se llegue, mejor”. Por ese motivo, insistió en que “el principal objetivo es que la comunidad sepa que tiene poco tiempo. Si el familiar no conoce los síntomas y espera al día siguiente, ya es tarde”.
Ebbeke explicó que ese lapso de cuatro horas y media, conocido como ventana terapéutica, es el margen dentro del cual pueden aplicarse tratamientos que reviertan los síntomas del ACV. “De los pacientes que llegan en ventana, se trataron el 80% y el 80-85% mejoró o revirtió los síntomas, sin complicaciones”, detalló.
No obstante, remarcó que el problema radica en que la mayoría de los pacientes llega fuera de ese tiempo. “Cuando me viene un paciente 12 horas después de un ACV, esos pacientes quedan descartados de la posibilidad de tratamiento. Siempre algo se puede hacer, pero para que sepan, las cuatro horas y media existen y arrancan desde el momento que empieza el ACV”, advirtió.
La profesional también hizo hincapié en que los accidentes cerebrovasculares no son exclusivos de la tercera edad. “Esto no es mandatorio de los adultos mayores. Uno puede tener un ACV a los 15 años; de hecho hemos tenido un paciente de 17 que, por suerte, revirtió. Pero imagínense a los 17 años tener un ACV y quedarse postrado 50 años de su vida en una silla de ruedas”, ejemplificó.