En el marco de los 70 años de Cáritas Nacional, la sede diocesana de San Rafael impulsa la campaña «Donar es un gesto de amor». Verónica Altamiranda, integrante de la comisión local, explicó por qué la institución solicita priorizar las donaciones monetarias a través de su alias bancario. Desde la asistencia inmediata en inundaciones hasta el pago de pasajes por razones de salud o becas estudiantiles, el dinero en efectivo se convierte en la herramienta más flexible y transparente para acompañar a quienes más lo necesitan.
La diferencia entre la Cáritas parroquial y la diocesana
Una de las aclaraciones fundamentales que surge en la labor diaria es el destino de las donaciones físicas. Ante esto, Altamiranda destacó la importancia de canalizar cada ayuda por la vía correspondiente para optimizar los recursos.
«Es importante que la comunidad sepa que las donaciones de ropa, alimentos o elementos físicos deben llevarse directamente a las Cáritas parroquiales, a la parroquia de su barrio. En cambio, en Cáritas diocesana recibimos solamente dinero. ¿Por qué? Porque ese fondo nos permite actuar con rapidez ante emergencias», aseguró ante los micrófonos de FM Vos 94.5.
«Por ejemplo, con las recientes inundaciones en el departamento, pudimos enviar dinero de inmediato a Villa 25 de Mayo para comprar agua y artículos de limpieza. Nosotros no entregamos mercadería a particulares, sino que asistimos a las comisiones parroquiales para que ellas, que conocen el territorio, realicen la entrega», amplió.

Transparencia y rendición: la base de la confianza
A 70 años de su fundación, Cáritas ha profesionalizado sus procesos de asistencia. Hoy, cada ayuda entregada forma parte de un registro estricto que garantiza que la solidaridad llegue a destino.
«La credibilidad de la institución se gana rindiendo cuentas. En los últimos dos años hemos ordenado mucho la estructura: cada familia asistida debe figurar en una planilla con nombre, DNI y domicilio. No solo es una cuestión de orden interno, sino que también rendimos cuentas al Ministerio de Capital Humano por los fondos que recibimos. Estamos al día con todas las auditorías. La transparencia es fundamental para que la gente siga confiando y ayudando», enfatizó.
Mitos y realidades: cómo se financia la solidaridad
En el marco de la campaña, surgió la necesidad de clarificar el funcionamiento interno de Cáritas. Altamiranda destacó que la autonomía financiera es, a la vez, la mayor fortaleza y el desafío más grande de la organización.
«Existe en el imaginario colectivo la idea de que Cáritas recibe grandes partidas de dinero desde el Vaticano o del exterior, pero la realidad es muy distinta. Cáritas es autosustentable: se sostiene exclusivamente con la caridad de las personas y la Colecta Anual. No recibimos fondos de Europa ni de Roma; cada peso que se transforma en un plato de comida o en un medicamento sale del bolsillo del sanrafaelino que decide aportar. Somos una red de solidaridad local que depende de nosotros mismos», explicó.
La red parroquial: el termómetro del territorio
Para Altamiranda, el éxito de Cáritas reside en la capacidad de estar en cada capilla, por más pequeña que sea. El trabajo territorial es el que permite que la ayuda llegue a quienes realmente la necesitan.
«Actualmente, además de la mercadería, sostenemos 50 becas familiares para hogares con niños pequeños y becas para estudiantes universitarios. Es un aporte pequeño, pero que con más donaciones digitales podría crecer significativamente», cerró.
Formas de colaborar
- Donación virtual: Alias: CARITAS.SAN.RAFAEL (Banco Nación).
- Información: Instagram oficial de Cáritas San Rafael.
- Donaciones físicas: Ropa y otros insumos únicamente en la parroquia más cercana a su domicilio.







