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Carlos Murgo presenta un libro que redescubre a Rocinante, el caballo de Don Quijote

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“Un famoso caballo llamado Rocinante” propone una mirada sobre uno de los personajes inseparables de la obra de Cervantes. La presentación será este jueves 20 a las 19, con entrada gratuita.

Rocinante es mucho más que el caballo flaco sobre el que Don Quijote salió a recorrer caminos en busca de aventuras. Esa es, al menos, la mirada que propone Carlos Murgo, escritor, en “Un famoso caballo llamado Rocinante”, un ensayo en el que recupera diferentes aspectos del célebre animal creado por Miguel de Cervantes y que será presentado este jueves 20 de agosto a las 19 en la sede ubicada en España y Bernardo de Irigoyen.

Murgo explicó a Diario San Rafael y FM Vos (94.5) que su trabajo pertenece al género del ensayo y que, por lo tanto, busca ofrecer una interpretación personal acerca de Rocinante a partir de una lectura minuciosa de Don Quijote de la Mancha.

“Se trata de un ensayo. Un ensayo es un género literario donde el autor da una opinión o un punto de vista sobre alguna obra, algún autor o algún tema. En este caso, con este ensayo y con este libro, yo comparto una opinión acerca de Rocinante”, señaló.

Las facetas de un personaje fundamental

El trabajo está organizado en alrededor de diez capítulos, a través de los cuales Murgo aborda distintos aspectos del caballo. Entre ellos aparecen el origen de su nombre, su posterior trascendencia, las aventuras en las que participa y también aquellas de las que está ausente.

“En este ensayo desarrollo mi opinión sobre Rocinante en unos diez capítulos, donde estudio el tema del nombre, cómo se adelantó la trascendencia del nombre, las acciones en las cuales participa Rocinante y las acciones o las aventuras en las que no participa Rocinante”, explicó.

Uno de los capítulos tiene una característica particular: allí el autor reunió alrededor de 30 rasgos que fue encontrando en Rocinante durante sus sucesivas lecturas de la obra de Cervantes.

La imagen inicial del animal no parece especialmente heroica. “La primera noticia que tenemos de Rocinante es que es un caballo flaco, demacrado, un caballo utilizado en tareas agrícolas”, recordó Carlos Murgo.

Sin embargo, esa primera descripción es apenas el punto de partida. Conforme avanza la historia, el personaje adquiere otras dimensiones y comienzan a aparecer características que permiten observarlo desde una perspectiva diferente.

“Conforme voy leyendo el libro, aparecen aspectos muy interesantes de Rocinante, como su bondad. Se nos presenta como leal, como fiel; en fin, un montón de características que juntas van armando un verdadero collage que nos presenta una posición y una visión más completa de Rocinante”, expresó.

Esa reconstrucción constituye uno de los ejes centrales del ensayo. Murgo busca reunir elementos que aparecen distribuidos a lo largo de Don Quijote para mostrar que aquel caballo aparentemente secundario posee características propias y ocupa un lugar significativo dentro de la obra.

“Un famoso caballo llamado Rocinante” propone una mirada sobre uno de los personajes inseparables de la obra de Cervantes

La trascendencia de una identidad

También hay un elemento que resulta fundamental: el nombre. Don Quijote no quería que su compañero de aventuras fuera simplemente un caballo anónimo y dedicó cuatro días a encontrar la denominación adecuada.

Para Murgo, detrás de aquella elección existe una cuestión que trasciende al propio personaje. “Cuando una cosa tiene nombre, esa cosa ya tiene una identidad y un sentido de pertenencia”, sostuvo.

Don Quijote, además, no estaba dispuesto a elegir cualquier denominación. “Quiso un nombre que fuera alto, sonoro y significativo, y por eso es que demoró cuatro días en elegir el nombre”, explicó el escritor.

Con el paso del tiempo, aquella elección terminó alcanzando una trascendencia extraordinaria. Rocinante se convirtió en uno de los caballos más reconocibles de la literatura universal, cumpliendo de alguna manera aquella expectativa que el propio Don Quijote había depositado sobre él.

“Conforme lo supuso y casi lo profetizó Don Quijote, llega a ser el primero de todos los rocines del mundo, o sea, el más famoso”, señaló Murgo.

La importancia que el protagonista le concede a su montura también queda reflejada en las comparaciones con otros célebres caballos vinculados con figuras históricas y literarias. Don Quijote consideraba que Rocinante podía superar incluso a Bucéfalo, el caballo de Alejandro Magno, y a Babieca, asociado al Cid Campeador.

“Él lo vio, a pesar de que todos lo veían como un caballo flaco y torpe. Supo ver en ese caballo una mejor montura que Bucéfalo, de Alejandro Magno, y que Babieca, del Cid Campeador”, explicó el autor.

Un vínculo que nació en las aulas de San Rafael

Detrás del libro existe además una historia personal que comenzó mucho antes de que Murgo decidiera convertir sus observaciones en un ensayo. Su vínculo con Rocinante nació durante la infancia, en un aula de San Rafael.

“Me atrajo desde chico. Yo era un alumno de séptimo grado de la escuela Iselín cuando una maestra nos leyó una página del libro, y ahí salió a mi encuentro, a todo galope, Rocinante”, recordó.

Aquella escena escolar despertó una curiosidad que continuó con el paso de los años. Murgo volvió una y otra vez a Don Quijote y cada nueva lectura le permitió descubrir características diferentes del caballo.

“Comienza esa atracción, yo diría casi una seducción, que me lleva a leer varias veces el libro Don Quijote y descubrir todas estas facetas que comparto en el libro”, manifestó.

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