Carmencita López, su casa y el compromiso comunitario

A fines de la semana pasada, Carmencita López volvió a ocupar su casa de calle Tulio Angrimán, en la Isla del Río Diamante. Después de nueve meses de trabajo en los que la Municipalidad puso en condiciones el inmueble para que volviera a ser habitable dignamente, la otrora actriz de radionovelas pudo retornar a su vivienda.
Cabe recordar que en febrero de este año, la Justicia contravencional local realizó un operativo para abordar las penosas condiciones edilicias, de limpieza y de salubridad que se observaban en el lugar y, a partir de él, el juez Oscar De Diego ordenó que se retiraran a todos los perros y gatos del predio (más de 80), se realizara una profunda limpieza y se revisara el frágil estado de salud de López.
Algunos animales debieron ser sacrificados por las pésimas condiciones en las que se encontraban y otros pudieron ser dados en adopción. Carmen, en tanto, permaneció en la vivienda de una amiga en Monte Comán hasta esta semana, cuando el predio fue rehabilitado para su dueña y sus mascotas, que ahora estarán acotadas a cinco perros y dos gatos.
Carmencita López ha dedicado al menos los últimos 30 años de sus casi 80 al cuidado de perros y gatos que eran abandonados en su casa por vecinos sanrafaelinos, quienes tenían esa criticable costumbre que los “liberaba” de la responsabilidad de hacerse cargo de sus animales y sus crías. Así fue como se llegó al estado calamitoso que deparó el accionar judicial de febrero.
En este mismo espacio dijimos, en aquel momento, que Carmencita López era una muestra palmaria de cómo muchos sanrafaelinos somos afectos a trasladarle nuestros problemas al otro y de cómo, en esa cobarde tarea, podemos presentar las más variadas, ilógicas e inválidas excusas, y que debería ser la propia comunidad en su conjunto –la misma que con su irresponsabilidad y desdén contribuyó a llegar a aquel estado de situación– la que se hiciera cargo de las falencias de varios de sus miembros.
Carmencita hoy está nuevamente en su casa. Ojalá el resto de la comunidad haya aprendido algo y no vuelva a caer en actitudes egoístas y asociales.