La causa judicial en la que se investiga la desaparición de la enfermera jubilada Silvia Chávez sigue deparando capítulos que no hacen más que acrecentar el misterio acerca de qué sucedió con la mujer que no es vista desde mediados de julio.
En las últimas horas se supo que las muestras de material hemático recolectadas en la casa de la mujer (en calle Ecuador) y que fueron enviadas al laboratorio de Genética Forense de la provincia dieron negativo para sangre y resta ahora conocer si hay o no ADN en las mismas.
Por otra parte, se espera que durante estas jornadas se concrete la audiencia de prisión preventiva contra el único detenido que tiene la causa, Mauricio Albornoz. Vale recordar que Albornoz fue inquilino de Chávez y habría tenido una mala relación con la mujer, quien lo denunció por comportamientos molestos en el inmueble y a quien la jubilada le tenía “miedo”, por lo que los ojos de los investigadores se pusieron rápidamente sobre él a la hora de intentar explicar la desaparición de la septuagenaria. En tanto, la pareja de Albornoz fue aprehendida en un primer momento pero luego recuperó su libertad.
Así las cosas, la investigación que encabeza el fiscal Javier Giaroli continúa la recolección de medidas probatorias. Allegados a la causa admiten que el caso no será sencillo de resolver, al menos por lo probado hasta ahora. Giaroli maneja varias hipótesis –la mayoría relacionadas con una “muerte criminal”- pero el comportamiento del entorno de la mujer y la falta del hallazgo del cuerpo de Chávez hacen que las líneas investigativas no arrojen demasiados datos certeros acerca del destino de la mujer.







