Caso Florencia Peralta: harán pericias clave en cuatro teléfonos

Estarán a cargo de Ariel Garbarz, ingeniero en Electrónica y Telecomunicaciones, y experto en análisis de teléfonos. Su rol será preponderante en la investigación por el femicidio de Florencia Peralta, ocurrido el 13 de septiembre de 2016, cuya muerte se produjo en circunstancias que aún están pocos claras. 

Ariel Garbarz es ingeniero en Electrónica y Telecomunicaciones, experto en análisis de teléfonos, y por estos días tendrá un preponderante rol en la causa por la que se investiga el femicidio de Florencia Peralta, ocurrido el 13 de septiembre de 2016 y por el que están detenidos Damián Ortega y el guineano Barry Gassimou.
A casi dos años del aberrante hecho, todavía hay dudas en torno a qué pasó aquella tarde-noche en la casa de calle Barcala, donde pasadas las 23 horas apareció el cuerpo sin vida de Peralta, quien murió estrangulada con un cable. Si bien el principal sospechoso de la muerte de Florencia sigue siendo Ortega, la aparición de Gassimou más otras pruebas recabadas por el fiscal obstaculizaron el camino de la investigación.
En virtud de lo anterior, el fiscal Mauricio Romano no quiere que existan cabos sueltos y cree que en cuatro teléfonos que tiene a su disposición puede encontrar elementos claves para la investigación. Por ello, con presupuesto del Poder Judicial, a cambio de una importante suma de dinero, fue contratado Ariel Garbarz, quien peritará los celulares de Peralta, Ortega, Gassimou y un hombre que, minutos antes del crimen, habló con la mujer policía, según se desprendió en la lista sábana que Romano solicitó a la compañía telefónica que brindaba el servicio a la víctima.
Garbarz buscará determinar la ubicación de los teléfonos a la hora en que ocurrió el crimen de Florencia. Según los exámenes forenses, el femicidio se produjo entre las 18 y 20 horas del 13 de septiembre de 2016, aunque fue descubierto pasadas las 23.
La actividad de Garbarz será fundamental para definir cuáles fueron los movimientos de Ortega y verificar si su dispositivo móvil, al momento del hecho, se situó en la propiedad de Florencia. También será indispensable para corroborar la coartada de Gassimou, quien fue detenido por tener en su poder el celular de Peralta. El guineano, desde un principio, adujo haberlo encontrado en una acequia de calle Pellegrini, frente a la Catedral San Rafael Arcángel, cuando caminaba hasta la terminal de ómnibus, donde tomó un micro con destino a la Ciudad de Mendoza. Antes de subir al colectivo, tiró el chip que era de Peralta, compró uno nuevo y hasta se tomó una selfie con un compañero dedicado a la venta de joyas y otros accesorios.
De acuerdo a lo que pudo saber este diario, la experiencia de Garbarz en telecomunicaciones puede determinar si la declaración de Barry es verídica. El africano está detenido bajo arresto domiciliario, acusado de encubrimiento agravado y alternativamente de homicidio criminis causa. Se abrieron dos sospechas en torno a su conducta: o bien prestó ayuda a Ortega y se quedó con el teléfono para llevárselo lejos de San Rafael o tiene implicancia directa en el crimen de Peralta. La pericia en cuestión será clave para su futuro procesal.
Garbarz analizará también el teléfono de un efectivo policial que, en la antesala de la muerte de Florencia, habló con la víctima. La comunicación duró poco más de media hora. Ese agente no fue Quintero, con quien Peralta mantenía un romance tras haberse separado de Ortega. Al fiscal Romano le llamó la atención esa comunicación que mantuvo la víctima antes de ser asesinada, sobre todo por la duración de la misma. Esa persona con quien Florencia habló, por ahora no tiene ninguna implicancia en la causa.
La estrategia de Ortega
Damián Ortega, inmediatamente después de haber sido hallado el cuerpo de Florencia Peralta, fue el principal sospechoso de haberla matado. Si bien aparecieron pruebas que lo vinculaban al hecho, negó siempre su participación e incluso apeló a una curiosa estrategia, por la que aseguró que “perdió la memoria” por un golpe que sufrió en la cabeza.
Sin embargo, con el correr de la investigación, el fiscal concluyó que Ortega indagó en internet “cómo debía hacer para perder la memoria”, lo que aumentó las sospechas en su contra. Ahora, con las pericias de Garbarz, se podrá determinar cuáles fueron los movimientos de Ortega en la tarde-noche del 13 de septiembre de 2016. Cabe recordar que una vecina de Peralta, principal testigo, declaró haber visto el Fiat 147 del joven estacionado en el garaje de la propiedad de Pueblo Diamante.
Florencia fue estrangulada con un cable. Cuando murió, su pequeño hijo estaba en la casa. La Policía llegó al lugar pasadas las 11 de la noche, a instancias de un llamado del propio Ortega. En la puerta encontraron el pestillo de un seguro forzado y notaron la falta de una computadora y el teléfono celular de Florencia. La primera impresión era la de un asalto seguido de muerte, pero los investigadores desistieron de esa hipótesis y consideraron que todo fue un montaje de Ortega, sospecha que persiste hasta hoy.

Una inesperada
detención
Cuando todo se encaminaba a un proceso centrado en la persona de Ortega, apareció Barry Gassimou. ¿Qué sucedió? El celular de Florencia Peralta, que nunca había aparecido, se activó en la Capital Federal. Con ese dato, el fiscal Romano ordenó a Investigaciones de nuestro departamento la detención del guineano, pero no fue posible en primera instancia.
Gassimou fue aprehendido por la Policía Federal en Rosario, cuyos agentes detectaron que se trataba de una persona con pedido de captura en el marco del homicidio agravado de Peralta. Una vez trasladado a San Rafael, Barry sostuvo su coartada, pero con algunas inconsistencias, por lo que sigue ligado a la causa.