Caso Fortunato: en silencio Cazabán prepara su estrategia para sacar a Julieta Silva de la cárcel

La semana entrante quedará definida la fecha de audiencia donde se confirme o revoque lo dispuesto por Peñasco

La causa que avanza en tribunales por la muerte de Genaro Fortunato y por la que está imputada Julieta Silva por homicidio doblemente agravado por el vínculo y alevosía, tendrá, como siguiente paso importante, la audiencia de apelación que tendrá que resolver el Tribunal Penal de Menores, y por la que se revisará la decisión del juez Pablo Peñasco, quien el 10 de octubre resolvió la prisión preventiva de la conductora que arrolló a su novio.

De acuerdo a lo que pudo saber Diario San Rafael, la semana entrante quedará definida la fecha de audiencia donde se confirme o revoque lo dispuesto por Peñasco en primera instancia en relación a la prisión preventiva de Silva, como así también a las condiciones de detención de la misma, quien se encuentra en la cárcel de avenida Mitre luego que el magistrado desechó la posibilidad de otorgarle el arresto domiciliario.

La gran expectativa en torno a este proceso está centrada en el accionar del nuevo defensor de Julieta Silva, Alejandro Cazabán. Hasta la audiencia de prisión preventiva fue Florencia Garciarena la que llevó adelante la defensa de la imputada y también quien hizo uso del recurso de apelación tras la adversa resolución de Peñasco.

Cazabán estudia el expediente bajo la más absoluta reserva y avisó que no realizará declaraciones a medios de prensa. Se estima que su estrategia deberá superar a la de Garciarena a fin de conseguir una resolución favorable de la Cámara de Apelaciones local. En este escenario el letrado incorporará una prueba que no llegó a ser presentada en la primera audiencia y tiene que ver con un video donde se observa a Genaro Fortunato y Julieta Silva salir del bar Mona en la madrugada del 9 de septiembre, segundos antes del dramático episodio que terminó con la vida del deportista. En las imágenes no se evidencia ningún tipo de conflicto entre Silva y Fortunato, tal como en su momento declaró Axel, el cuidacoches que se convirtió en el principal testigo y cuya declaración le sirvió a la fiscal Andrea Rossi para construir la dura imputación contra Silva.

Cazabán, experimentado penalista local, buscará desmoronar la hipótesis que sostiene Rossi atacando la base que, precisamente, es la declaración del cuidacoches. También, como lo hizo Garciarena, intentará demostrar que la muerte de Fortunato fue accidental y que Silva no tuvo una conducta alevosa al momento de arrollarlo cuando estaba tendido sobre la carpeta asfáltica.

Por su parte, Rossi ya demostró cuál es su posición frente a lo ocurrido durante la audiencia de prisión preventiva. Reforzó su visión del caso tras recibir el informe psiquiátrico que se desprendió del examen que le practicaron a Silva en el Cuerpo Médico Forense. “Actuó con frialdad y sin culpa. Sólo lloró cuando supo de su situación procesal”, fueron algunos de los duros conceptos que vertió la fiscal en su alegato ante el juez Peñasco. Y todo indica que el camino de Rossi será igual de aquí al final de la instrucción, por lo que insistirá –ante el Tribunal Penal de Menores (oficia de apelación), que Silva quiso matar a Fortunato, hecho que –en su lectura- tuvo dos agravantes: el vínculo y la conducta alevosa de la mujer, es decir que aprovechó el estado de indefensión de Fortunato para atropellarlo con el auto.