Caso Scalia, el juicio: continúan las acusaciones cruzadas entre los imputados

El segundo día del juicio contra los imputados por el doble crimen de Miguel Scalia y Liliana Balmaceda, continuó con acusaciones cruzadas como había sucedido el lunes, poco después del comienzo del debate.

Ayer se presentaron a declarar personas allegadas a Cristian Pajón, uno de los acusados del hecho. Entre quienes atestiguaron, se destacó el testimonio de la ex concuñada de Pajón (cuñada de la ex pareja del acusado), quien visiblemente conmocionada aseguró que “no sabía por qué Pajón estaba entre los sospechados del hecho” y sugirió – entre lágrimas – que quien debía estar sentado en el banquillo, no estaba. Sin nombrarlo, la mujer acusó a otro hombre de ser partícipe del hecho y que lo hizo junto a Ricardo Peñalbe, Carlos Ávila y Fernando Olivarez. Se trata de un sujeto que, en la instrucción, había sido investigado por amenazas contra el entorno de Pajón.

También se sentó frente a los jurados la ex pareja de Pajón, quien también declaró a favor de ese acusado y sostuvo su inocencia. Habló sobre la grabación de una charla que tuvo con la novia de Carlos Ávila, donde ésta admite que – en la noche del hecho – el joven no estuvo con ella, lo que contrasta con la declaración judicial que hizo la mujer, en la que aseguró que su novio (por Ávila) estuvo con ella “toda la noche”.

En conclusión, desde el entorno de Pajón deslindaron de responsabilidades a Cristian y atribuyeron el hecho al resto de los acusados. Cabe recordar que el lunes, durante el primer día de juicio, el defensor Jorge Vitale, representante de “Pino” Olivarez, en reiteradas ocasiones aseguró que “los asesinos de Miguel Scalia y Liliana Balmaceda fueron Cristian Pajón y Ricardo Peñalbe”.

Las declaraciones cruzadas han sido, hasta ahora, lo más relevante de un debate que genera incertidumbre respecto a la resolución que tomarán los 12 jurados una vez que tengan que definir la situación de los acusados.

Contradicción por las zapatillas

Un detalle no menor surgió, durante el juicio, cuando se habló de las zapatillas secuestradas en la casa de Cristian Pajón después de que éste fue detenido. Es que una huella ensangrentada que apareció en un cartón, coincide con la suela de una de las dos zapatillas que agentes de Investigaciones realizaron en la vivienda de calle República del Líbano.

La ex pareja de Pajón aseguró que “el calzado que secuestró la policía eran de mi hermano (Federico Padilla), quien se encontraba preso en ese entonces”. La coartada de la testigo es que las zapatillas que la policía vincula a Pajón, en realidad corresponden a Padilla.

La declaración de la ex pareja de Pajón quedó tambaleando cuando su ex cuñada, quien era novia de Padilla, sugirió que las zapatillas secuestradas “debían ser de Pajón”, ya que fueron secuestradas en donde él vivía.

Dentro del expediente, la prueba de la huella de la zapatilla es una de los elementos más importantes que tiene a disposición el Ministerio Público Fiscal y la parte querellante, ya que sostienen corresponde a una de las zapatillas secuestradas en la vivienda de Pajón.