Caso Scalia: radiografía de una causa de película que difícilmente llegue a juicio en agosto

El juez Ariel Hernández, en la antesala de la audiencia preliminar al juicio por los crímenes de Miguel Ángel Scalia y Liliana Balmaceda, especuló con que el debate –que será el segundo por jurado en San Rafael– comenzaba a mediados de agosto. Sin embargo, por situaciones propias y ajenas al proceso en sí, ese objetivo que se propuso el magistrado difícilmente se cumpla.
En primer lugar, Hernández es responsable de una audiencia que las partes entendieron que era igual o más importante que el juicio por jurado. La discusión por la incorporación de pruebas y quiénes serán los testigos que declararán frente al jurado popular, generó una fuerte disputa entre el Ministerio Público Fiscal –con Andrea Rossi y Pablo Peñasco como representantes–; la abogada de la familia Scalia, Claudia Fajardo; y los defensores de los cuatro acusados: uno particular, Santiago Rentería, y el resto del Cuerpo de Defensores Públicos.
Quienes defienden a Cristian Pajón, Ricardo Peñalbe, Fernando Olivárez y Carlos Ávila se mostraron reticentes a varias pruebas ofrecidas por la Fiscalía y la parte querellante, consideradas clave por estas últimas. Entre ellas se destacan la exhibición de las fotos de los cuerpos de Miguel Ángel y Liliana y la intervención de un médico legista para explicar las consecuencias de la brutal golpiza que recibió el matrimonio durante la madrugada del domingo 24 de septiembre de 2017. También se opusieron a la presencia –como testigos– de policías de la Unidad Investigativa y Delitos Informáticos. Consideraron que “estigmatizan” a los imputados, amparándose “en antecedentes y no en pruebas que los liguen a la presente causa”. Asimismo, objetaron el rol de Coni, la perra del Cuerpo de Canes, fundamental en el inicio de la investigación y en las detenciones de Pajón y Peñalbe.
Las pruebas rechazadas por los defensores de los acusados han sido defendidas a ultranza por los fiscales Rossi y Peñasco, y la doctora Fajardo, quienes consideran que sí o sí deben ser parte del debate. En ese contexto, se opusieron a que en lugar de las fotos de los cuerpos, se trabaje sobre un muñeco o con imágenes en blanco y negro. En definitiva, lo único aceptado –hasta ahora– son 40 testigos que ofreció la Fiscalía y la querella, y 6 propuestos por los defensores.
Por otra parte, si algo le faltaba a esta controvertida causa es el ataque armado que sufrió el pasado viernes Elías Scalia, sobrino del matrimonio asesinado. Si bien los hijos de Liliana y Miguel Ángel están distanciados de su primo, el hecho de haber sido apuñalado –sin mediar palabra– por el cuñado de uno de los acusados pone un manto de sospechas sobre la integridad de testigos y quienes son parte de la causa, sobre todo la querella.

Siguen
buscando a Padilla
La investigación por el intento de asesinato que sufrió Elías Scalia y por el que está sindicado como autor Federico Padilla, cuñado de Cristian Pajón, continúa con la búsqueda del agresor.
Horas después del ataque en calles Benielli y Gutiérrez, agentes de la Unidad Investigativa realizaron un allanamiento en la casa de Padilla, donde encontraron el cuchillo que habría utilizado para apuñalar a Scalia. “El sospechoso no estaba en su propiedad y desde entonces lo estamos buscando intensamente”, aseveraron ayer a este diario fuentes policiales.
Padilla estuvo preso desde 2017 hasta fines de 2018, compartió su estadía en la cárcel con los acusados del doble crimen y fue liberado tras ser declarado absuelto por un tribunal durante el juicio por el asesinato de Gastón Navarro, causa que lo tuvo como único acusado.

Juicio sin fecha cierta
Por lo expuesto en este artículo, el objetivo de que el juicio contra Pajón, Peñalbe, Olivárez y Ávila comience a mediados de agosto está prácticamente diluido.
Es que además de las idas y vueltas y los duros cruces entre las partes en la audiencia preliminar y el intento de homicidio contra el sobrino del matrimonio asesinado, todavía resta convocar a la selección de jurados, otro proceso que –seguramente– no será sencillo.