Chau Diego…

Ha muerto Diego Armando Maradona. Fue, hasta el último de sus días, futbolista. Nació en Villa Fiorito, en Lanús, y fue –muchas veces– un ícono de la argentinidad al palo. Cuenta la leyenda que cuando era muy niño, un tío lo salvó de morir cuando lo sacó de un pozo ciego en el que había caído. Esa fue la historia de su vida: resurgir, renacer, revivir… Ayer, la última gambeta a la muerte no fue efectiva. Tenía apenas 60 años.
Es considerado –y lo será– como uno de los mejores jugadores en la historia del fútbol. Consiguió importantes logros deportivos tanto con la Selección Argentina como con algunos de los clubes en los que jugó. Con la selección consiguió la Copa Mundial de 1986, el subcampeonato en la Copa Mundial de 1990 y el Mundial Juvenil de 1979. Sus logros más importantes a nivel de clubes los obtuvo jugando para el Nápoli, donde ganó una Copa de la UEFA y los únicos dos scudettos que posee la institución. Fue director técnico, pero sus laureles están (y estarán para siempre) dentro de la cancha.
Su vida personal generó, genera y va a generar polémica. Y es que “el Diego”, ese pariente tan cercano de los litigios, de las luchas contra los poderosos, de los fanatismos, de la generación de amores y odios, construyó –para bien y para mal– el tonelaje suficiente para opinar y hacer lo que quisiera, incluso lo que no debiera con el consiguiente riesgo a mancarse. Quizás fue ese el pago que llevó a cuestas –sin el mínimo reniego de su parte– por el solo hecho de ser Maradona. Y además, con una mano en el corazón, ¿quién se puede parar en la colina de la ejemplaridad para enseñarle a vivir a los demás?
Ayer murió Diego Armando Maradona, un tipo común pero irrepetible, que varias veces nos regaló alegrías, y ese es un mérito que no muchos pueden ostentar en este país. El arqueo para contabilizar cada una de sus hazañas deportivas le sigue dando a favor. Y más allá de cosas con las que no coincidimos (como con cualquier otra persona), es innegable la felicidad que generaba su arte y, por eso, probablemente “el Diego” sea recordado para siempre.

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En general: ¿cómo cree que le fue a la Argentina en este 2020?

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