Chequeos femeninos para prevenir enfermedades asintomáticas

Es sorprendente la cantidad de veces que un diagnóstico a tiempo en la etapa subclínica de una enfermedad nos permite corregir la anomalía evitando complicaciones mayores. De esto no hay absolutamente ninguna duda. Contrariamente, como médico sentimos pena y frustración cada vez que nos llega un paciente en una etapa avanzada de enfermedad que sabemos podría haberse corregido si el diagnóstico hubiera sido realizado con tiempo. El diagnóstico precoz siempre, absolutamente siempre condiciona las mejores posibilidades de tratamiento.
Hay características que hacen particularmente útil el diagnóstico precoz en la mujer, y me refiero al control ginecológico y de todas aquellas condiciones que tienen que ver particularmente con la condición femenina.
El motivo por el cual el diagnóstico precoz es de gran importancia, es por el simple hecho que la mayoría de los tumores o cánceres son «asintomáticos» durante mucho tiempo solo se manifiestan cuando alguna complicación se produce como consecuencia de su desarrollo. Tal es el caso de cuadros febriles, pérdida de apetito, pérdida de peso, sangrado, la visualización de una masa tumoral, etcétera. Cuando estas cosas suceden dependiendo del tipo de tumor es posible que ya nos encontremos en una etapa relativamente adelantada en la progresión del tumor. Pero volviendo a nuestra afirmación anterior, el hecho que la mayoría de los tumores presenten un período asintomático durante mucho tiempo nos brindó una posibilidad extraordinaria, una opción de «oro», para realizar diagnóstico, tratamiento adecuado y eventualmente curación.
Tenemos al ya muy conocido por todos nosotros papanicolau. Este estudio es simple y trascendente y de hecho ha cambiado radicalmente el pronóstico de vida de las mujeres. El famoso médico griego que lo desarrolló, justamente el Dr.Papanicolau se ha convertido en un héroe nacional en su país a punto tal que su imagen figura en uno de los billetes de la moneda griega. En realidad entiendo es un héroe de magnitud mundial. Este estudio, sumamente sencillo, examina una muestra de las células del cuello de útero y de ese modo se pueden descubrir lesiones pre cancerosas. Estas lesiones son fácilmente removidas curando en forma definitiva al paciente. El estudio del Papanicolaou debe iniciarse tres años después de iniciada las relaciones sexuales y en general es conveniente realizarlo anualmente hasta la edad de los 65 años. Después de esa edad es poco probable que se desarrolle un cáncer en el cuello del útero o en la vagina. El momento aquí de señalar que hoy contamos con la vacuna contra el HPV que se aplica en niñas y niños a partir de los 11 años y que al dar protección sobre una serie de virus del grupo de los llamados papilomavirus, disminuye enormemente la posibilidad de desarrollar tumores de cuello de útero.

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