En medio de una sociedad que muchas veces parece centrada en el “yo” y en el individualismo, son los chicos sanrafaelinos quienes vuelven a dar grandes lecciones de solidaridad. Sus gestos, simples y profundos a la vez, marcan un camino distinto: el de compartir y pensar en el otro.
Días atrás contábamos la historia de Octavio, un pequeño con autismo de Salto de las Rosas que decidió donar sus juguetes para colaborar en la celebración del Día del Niño. Un ejemplo de empatía que conmovió a toda la comunidad.
Ahora, desde la ONG Fierritos Solidarios, surgieron nuevos testimonios que muestran cómo la generosidad también late en las infancias y adolescencias sanrafaelinas.
Fati y Maite donaron su bicicleta para que una niña pueda cumplir su sueño de ir a la escuela sin tener que caminar largas distancias. “Cumplieron su sueño”, celebraron desde la entidad.

Las niñas también entregaron sus propios juguetes para que llegaran a hogares donde las necesidades son muchas, logrando multiplicar sonrisas en decenas de niños.
Estos gestos de los chicos sanrafaelinos nos enseñan que la solidaridad no tiene edad. Los más pequeños muestran el verdadero sentido de dar, sin esperar nada a cambio.
En tiempos donde abundan los discursos de indiferencia, las infancias siguen siendo ejemplo de un valor que nunca debería perderse: la solidaridad.







