Ciencia sin límites: el “superbisturí que busca y corrige el ADN”

La ciencia y la medicina no paran de sumar pasos hacia una tecnología que permita mejorar la salud del ser humano a límites nunca antes alcanzados. Ahora, surgió una nueva técnica que funciona bajo la acción de “buscar y reemplazar” que permite corregir los errores del ADN precisamente como ocurre en los programas de edición de textos en computadora.

Básicamente, hablamos de una herramienta de “cortar y pegar”. ¿Cómo funciona? Gracias a la técnica conocida como “prime editing”, que gracias a un “superbisturí molecular practica microincisiones en lugar de peligrosos tijeretazos en la doble hélice del ADN”. Según los avances médicos, el sistema es potencialmente capaz de corregir el 89% de las variaciones genéticas vinculadas a enfermedades humanas.

Asimismo, “es la primera en poder intervenir eficazmente sobre las neuronas, como demostró un estudio publicado en Nature por el Broad Institute de Harvard y el MIT en Estados Unidos”, detalla la agencia ANSA. “Dada la eficiencia demostrada en el estudio, el prime editing tiene todos los papeles en regla para jubilar al viejo ‘cortar y pegar’ del ADN: ofrece grandes potencialidades, porque teóricamente puede corregir casi todas las mutaciones”, comentó Davide De Pietri Tonelli.

El coordinador del Neurobiology of miRNA Lab del Instituto Italiano de Tecnología (IIT), detalló que “la nueva técnica se basa en una máquina molecular formada por dos componentes: la tijera Cas9 y la enzima transcriptasa inversa, que sintetiza secuencias de ADN partiendo de sus respectivos ARN”.

Técnicamente, “Cas9 reconoce la secuencia errada del ADN gracias a una molécula guía de ARN, portadora de la información correcta: una vez sobre el blanco, abre con una microincisión la doble hélice del ADN y permite a la transcriptasa inversa reescribir la información genética corregida, con la que reemplazar a la equivocada. Todo sin tener que cortar nunca ambos filamentos de ADN”.

Ahora, el grupo de investigación estadounidense liderado por David Liu logró superar este límite, con resultados importantes. En los primeros experimentos ya se corrigieron más de 175 errores de ADN, por ejemplo, en aquellos responsables de la anemia falciforme y de la enfermedad neurológica de Tay-Sachs.