Cinthia Fernández, sin filtros al opinar de la guerra de Maxi López con Wanda Nara: «Los futbolistas tienen todos los tongos estudiados»

El nuevo escándalo que generó el posteo de Maxi López por el Día del Padre, donde acusó a Wanda Nara de impedirle ver a sus hijos Valentino (12), Constantino (10) y Benedicto (9) hace diez meses, motivó la automática sororidad de Cinthia Fernández. Apenas en Los Ángeles de la Mañana se comentó respecto de la millonaria demanda civil que la mediática le iniciará a su exmarido, la panelista exclamó: “¡Team Wanda! Te banco, Wanda”.

La empatía de Cinthia con la también madre de Fracesca (6) e Isabella Icardi (4) se comprende a la luz de los continuos conflictos que la mamá de las mellizas Bella y Charis (7), y Francesca (6) mantiene con Matías Defederico. Más tarde, cuando anticiparon la negociación secreta entre Wanda y Maxi por “el único bien que López tiene a su nombre en Argentina”, Cinthia arremetió: “Típico de jugador de fútbol, no ponen nada a su nombre, sino al de su familia. Entonces no pueden pagar, y es ahí donde tiene que cambiar la ley”.

Afirmación que la precandidata a diputada nacional por la provincia de Buenos Aires hiciera porque Ángel de Brito reveló que “hoy hay un embargo millonario” en el país contra Maxi por la cuota alimentaria atrasada, “al que puede responder solo con esta casa”.

Indignada a la luz de su propia mala experiencia con Defederico, futbolista retirado, Cinthia reclamó: “Hay que analizar el nivel de vida, porque si es un tipo que puede ir un día a una playa y al otro día a otra ciudad, no es que no puede”.

Cuando De Brito indagó en qué invierten el dinero los deportistas, la angelita explicó: “Ponen la plata en una caja fuerte, o ponen todo en ‘sociedad de’, reparten entre la familia. Todo raro… O con los representantes, los clubes hacen cuentas en (el exterior). Tienen todos los tongos estudiados. Fíjense que no es el único caso en que rastrean cuentas, y no es nada barato rastrear cuentas. Eso lo hacen los mánagers, porque a los futbolistas no les da la cabeza”.

 

Fuente: Ciudad Magazine