Clase media

Según el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA), la clase media ha sufrido un duro golpe de la administración “K» en materia de distribución del ingreso, a pesar de que aporta la mayor parte de los recursos a las arcas públicas. 

Este sería el motivo por el cual, aunque desde la salida de la crisis de 2002 se observa una importante mejora en la distribución del ingreso, las manifestaciones de insatisfacción de ciertos sectores de la población son intensas. 

Mientras los segmentos medios financian un gasto público abultado, soportando una presión impositiva extraordinaria, descubren que no reciben nada a cambio de su sacrificio personal. Pero la paradoja es que los más postergados tampoco reciben mucho del aumento en el gasto público. 

Este fenómeno plantea una crisis en la relación entre la sociedad y la administración de Cristina Kirchner, quien no lo entiende y sigue hablando de distribución del ingreso y no de calidad de gestión del Estado.

Para echar algo de luz sobre los factores que influyen en esta situación, resulta pertinente analizar la evolución de la distribución del ingreso y del gasto público. Según datos del INdEC y el Ministerio de Economía, entre los años 2003 y el 2013 la participación en la distribución del ingreso del 30% de la población de menor nivel de ingresos aumentó de 11% al 16%. Mientras tanto, la participación en la distribución del ingreso del 10% de la población de mayores niveles de ingresos se redujo de 30% a 20%, a la vez que el gasto total del sector público nacional pasó de 24% a 39% del PBI.

Estos datos demuestran que, si bien la participación en la distribución del ingreso de la población más pobre creció, el cambio más significativo es el vertiginoso crecimiento del gasto del Estado en relación al ingreso total, sin una contrapartida en la cantidad y calidad de servicios que brinda.

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