Técnicos del INTA Rama Caída llevan adelante ensayos de determinación de clorofila en hojas de vid con el objetivo de conocer, en el propio viñedo, cómo está funcionando el cultivo y cuál es su estado nutricional.
La medición se realiza directamente en planta y ofrece información inmediata para la toma de decisiones de manejo.
Para el trabajo en campo se utiliza un medidor SPAD (Soil Plant Analysis Development), un dispositivo óptico portátil que se coloca sobre la hoja y, a partir de la luz que la atraviesa en dos longitudes de onda, estima el contenido relativo de clorofila.

La gran ventaja de esta herramienta es que no requiere extraer tejido ni llevar muestras al laboratorio: las mediciones son rápidas, no dañan la planta y permiten recorrer grandes superficies en poco tiempo.
La clorofila es el pigmento clave para la fotosíntesis, es decir, el proceso mediante el cual la planta capta la luz y la transforma en energía para crecer y producir.
Su concentración está directamente vinculada con la disponibilidad de nitrógeno y con la eficiencia metabólica de la vid. Por eso, conocer los niveles de clorofila en diferentes momentos del ciclo resulta fundamental para evaluar si el viñedo está recibiendo la nutrición adecuada.
Con los datos obtenidos en estos ensayos, los técnicos pueden ajustar con mayor precisión las estrategias de fertilización, evitando tanto los déficits como los excesos de nutrientes, y optimizar el manejo hídrico de acuerdo con las necesidades reales del cultivo.
En un contexto de recursos cada vez más limitados y de alta exigencia en calidad, este tipo de evaluaciones se convierte en una herramienta clave para avanzar hacia una vitivinicultura más eficiente, competitiva y sustentable.






