El Ministerio de Producción, a través del Instituto de Sanidad y Calidad Agropecuaria de Mendoza (Iscamen), concluyó el operativo de control de la Lobesia botrana. Los trabajos, que se iniciaron en septiembre de 2023, abarcaron más de 130.000 hectáreas de vid y la asistencia a 7.500 productores del sector.
Además se informó que comenzó a funcionar el puesto de control fitosanitario en la localidad de Paredidas, departamento de San Carlos. Con el objetivo de minimizar los riesgos de dispersión de la plaga y resguardar los resultados alcanzados en el Sur provincial, el puesto de control se encuentra operativo en la intersección de las rutas 40 y 143. Allí, personal del Iscamen cumple la función de fiscalizar, especialmente, las cargas comerciales y la maquinaria agrícola que provengan del Valle de Uco y que tengan como destino los departamentos de San Rafael y General Alvear. Guillermo Azín, coordinador del Programa de Combate de Lobesia de Iscamen, en diálogo con FM Vos 94.5 destacó la importancia de estas acciones sobre el control de la plaga en los diversos oasis productivos de la provincia. «Se trabajó en la provincia de Mendoza con mucha intensidad, ya van al menos siete campañas en las que venimos implementando el uso de una barrera sanitaria en Pareditas. La misma se usa como control o filtro sobre las posibles cargas de uva que salen desde Valle de Uco y tienen como destino el sur provincial. También se controla la maquinaria de cosecha, debido a que puede ser difusora de la plaga. El oasis sur está prácticamente libre de Lobesia Botrana», dijo Guillermo Azín al principio del reportaje. Después, explicó cómo se combate a este tipo de plaga. «Durante toda la temporada tenemos dispuesta una red de vigilancia que nos permite actuar rápidamente ante la detección de un nuevo caso. Como esta red de trampeo está activa en toda la provincia nos facilita censar los niveles poblacionales que hay en las distintas zonas de Mendoza. Entonces, en función de esta información se definen los planes de control que hay que aplicar en cada temporada», expresó. Luego, comentó cuál es la daño que produce esta plaga sobre la vid. «La Lobesia Botrana o la polilla de la vid, se caracteriza por tener menores dimensiones que una polilla común. Lo que hace daño en la vid no es el insecto en sí, sino las larvas que nacen y comen parte de los cultivos. Así es como las larvas crecen, se desarrollan y se convierten a través de un proceso de metamorfosis en polillas. Ese el ciclo para el desarrollo de esta plaga, las larvas se alimentan de pequeños racimos florales y de frutas en estado maduro e inmaduro. Por todo esto, se pierde producción y calidad. Las heridas que producen las larvas en los racimos producen podredumbre», aseguró Azín. Más adelante, precisó cómo funciona la barrera sanitaria de Pareditas. «Lo que genera riesgo es la uva en fresco, por eso se controla que no pase uva sin molienda, es decir que tiene que pasar como mosto hacia el oasis sur. El mosto al ser fermentado no produce riesgo, porque en este estadio cualquier larva o insecto de esa clase se muere», subrayó. Asimismo, se refirió a las condiciones actuales del resto de los oasis de la provincia en torno a la invasión de Lobesia Botrana. «En el resto de la provincia la plaga tiene diferentes niveles de presencia. En esta temporada con el plan de control que se está aplicando se va a evitar que haya daños significativos. La intención de este tipo de programas siempre es radicar la plaga, pero para eso se requiere de la aprobación (por parte del Estado nacional) de presupuestos cuantiosos. Como este tipo de presupuestos no se logró volcarlos de una forma sostenida, trabajamos siempre para evitar los daños en los cultivos y en la manera en que se pueda sobre la supresión del insecto. Esto nos ha dado muy buenos resultados, un ejemplo de ellos es lo que sucede en el oasis sur”, destacó. Por otra parte, detalló cómo se aplica la técnica de confusión sexual en el control de la plaga. «Esta técnica consiste en la colocación de difusores de feromonas en el viñedo antes del inicio de la floración De este modo se logra que la feromona esté distribuida en el ambiente antes de que comiencen los primeros vuelos de la plaga, para asegurar el control temprano de la primera generación. Esto hace que los machos se desorienten y no puedan localizar a las hembras. Este tipo de tratamiento dura 180 días, mientras se mantienen las redes de vigilancia en ese sector», manifestó coordinador del Programa de Combate de Lobesia de Iscamen. En el cierre de la charla, brindó algunos consejos preventivos que pueden poner en práctica desde los pequeños productores hasta el vecino que tiene un pequeño parral: «El productor del oasis sur hoy no debe hacer ningún tratamiento al respecto, por la simple razón que esta región está libre de esta plaga. Ahora bien, la persona que tiene un parral casero y quiere colaborar para que la plaga no se introduzca puede hacerlo. La forma más simple es la de consumir toda la uva o bien quitarla del parral, siempre hay que recordar que la Lobesia Botrana se alimenta y reproduce con la fruta y las flores de los viñedos. No hay que dejarle alimento posible a este insecto», cerró.







