La reciente decisión del Gobierno nacional de eliminar impuestos internos y aranceles para productos tecnológicos importados, como celulares, televisores y acondicionadores de aire, fue bien recibida por el sector comercial, que reconoce en la medida una posibilidad de mayor competitividad. Sin embargo, desde la Cámara Empresaria de Comercio, Industria, Turismo y Servicios de Mendoza (Cecitys), su presidente Adrián Alín advirtió que esta apertura puede profundizar las desigualdades entre grandes grupos empresarios y las pequeñas y medianas empresas.
“El anuncio es positivo. Todo lo que implique una quita de impuestos internos que permita ser más competitivos, bienvenido sea”, expresó Alín en diálogo con Diario San Rafael y FM Vos 94.5. En ese sentido, recordó que el comercio argentino ha atravesado diferentes momentos frente a sus pares regionales: “Hace un año y pico atrás venían los chilenos para acá, y nosotros estábamos preocupados por cómo venían a comprar a la Argentina. Hoy, el escenario se invirtió”.
La decisión del Gobierno apunta a favorecer a los consumidores y a reducir los precios de productos esenciales en la vida cotidiana, en especial en el contexto actual de alta inflación y pérdida de poder adquisitivo. No obstante, Alín hizo hincapié en que este tipo de medidas deben estar acompañadas por estrategias que no dejen en desventaja a las pymes: “Yo represento a la pequeña y mediana empresa, y si bien no estoy en contra de la medida, lo que advierto es que hay que prever las consecuencias para nuestro sector”.
Uno de los puntos que más preocupa a Cecitys es la capacidad de las grandes industrias para aprovechar esta apertura sin restricciones. “El gran industrial cierra un acuerdo, entra al puerto y recibe una cantidad enorme de contenedores para abastecer el mercado interno. En cambio, la pyme no tiene acceso a esos volúmenes ni condiciones logísticas similares”, explicó.
Para enfrentar esta brecha, desde la cámara han impulsado la formación de un pool de compras para que pequeñas y medianas empresas puedan importar directamente desde China. “Queremos que el pequeño y mediano comerciante pueda ser competitivo también, y eso implica pensar nuevas herramientas de abastecimiento”, detalló.
La apertura también ha puesto en el centro del debate la situación de industrias protegidas como la de Tierra del Fuego, donde se producen varios de los artículos alcanzados por la quita de impuestos. “Esto afecta a distintos tipos de industria, incluida la tecnológica y la de la indumentaria”, comentó Alín, aunque subrayó que parte de los precios elevados responden a otros factores: “Hay márgenes de rentabilidad excesivos. Lo vemos en indumentaria, en calzado. Hay productos que están fuera del alcance del consumidor”.
El dirigente hizo foco en los sobrecostos que enfrentan las pymes, no solo en lo que refiere a productos, sino también en términos logísticos y de servicios: “Los costos de energía para producir han aumentado más del 300 por ciento. A eso hay que sumarle el IVA, los incrementos salariales y otros cargos. Todos esos costos se trasladan a los productos”.
En ese sentido, planteó la necesidad de una visión más integral para fomentar la competitividad sin perjudicar a los actores más pequeños del mercado. “Bajar impuestos es importante, pero también tenemos que hablar de los impuestos sobre los servicios. Si el kilowatt de energía tiene un IVA del 33 por ciento, eso termina impactando en el precio final de cualquier producto”, afirmó.
Alín consideró que el país transita una etapa en la que los márgenes de rentabilidad serán menores y donde habrá que apostar por el volumen de ventas: “Estamos entrando en una nueva lógica de mercado. Algunos sectores van a tener que cambiar rentabilidad por volumen. Y eso implica adaptarse”.
Finalmente, reconoció que los beneficios para el consumidor pueden ser reales, pero que deben implementarse con cautela para evitar desequilibrios sociales y laborales. “Yo lo único que estoy diciendo es que esto tiene tal o cual consecuencia. En el fondo, somos todos consumidores. Pero si estas medidas terminan generando más desocupación, más allá del corto plazo, hay que repensarlas. Ya lo vivimos antes”, cerró.







