Cómo fue la relación del cura Scarlata con Valeria Cornejo

Según pudo averiguar Diario San Rafael, la mujer y el cura se conocieron cuando él oficiaba misas en una parroquia de El Cerrito, donde Cornejo realizaba tareas de limpieza. El vínculo tuvo un paréntesis de seis años, cuando el sacerdote vivió en Roma, y se reanudó en 2018. 

 

La investigación penal por la muerte de Valeria Cornejo y la supuesta omisión de auxilio por parte del cura Carlos Scarlata tiene un trasfondo que complica al religioso debido a su condición de sacerdote y por eso el fiscal Javier Giaroli sospecha que no prestó auxilio a la docente para mantener oculta la relación sentimental que los unía.
Pero para entender el final de esta controvertida historia, debemos remontarnos a los inicios de la relación y a los días previos al hallazgo del cuerpo de Valeria.
Según pudo averiguar Diario San Rafael, Valeria y el cura se conocieron en los albores del nuevo siglo, hace ya 17 años. Por ese entonces Scarlata oficiaba misas en una parroquia de El Cerrito, donde Valeria realizaba tareas de limpieza. La relación se fue consolidando, ya que además de verse en el templo, también lo hacían en la casa de los padres de Valeria, adonde el cura concurría asiduamente a almorzar o cenar.
La cercanía entre Scarlata y Cornejo dio lugar al nacimiento de un romance que intentaron mantener oculto, teniendo en cuenta que es una de las prohibiciones que establece el Derecho Canónico para los clérigos. Nadie podía saber de esa relación, aunque hubo quienes la advirtieron y eso pudo haber sido la razón por la que Scarlata fue enviado en el año 2006 a Roma, donde estuvo hasta 2012.
Scarlata estudió Medicina y cuando vivió en la capital de Italia, se especializó en Bioética. Al regresar, en 2012, fue asignado a la parroquia San Isidro de Lima, en Buenos Aires. Su retorno a la Argentina le permitió estar nuevamente cerca de Valeria y así –de acuerdo con lo que pudo averiguar este diario– volvió a gestarse la relación por la que muchos deducen que Scarlata estuvo fuera del país durante seis años.

Qué pasó en
octubre de 2018
Había una sola persona que sabía de la relación amorosa existente entre el cura Scarlata y Valeria. Era, precisamente, quien denunció al sacerdote, íntima amiga de Cornejo, más que amiga, “una madre”, según pudimos investigar.
Cerca de mediados de octubre de 2018, Valeria le comunicó a su padre y otro grupo de amigas que se iba a pasar unos días a la Ciudad de Mendoza. Una sola persona sabía la verdad, que era el encuentro entre Cornejo y Scarlata en la casa de calle Los Dos Álamos (Cuadro Nacional), propiedad que alquilaba el sacerdote y para la que incluso había adquirido varios muebles.
Como el encuentro entre Valeria y Scarlata debía empezar el 18 y terminar el 22 de octubre, quien sabía de dicha situación decidió no molestarlos durante ese lapso. Pero a partir de que no hubo novedades de Cornejo días posteriores a la mencionada fecha, la preocupación de su amiga –insistimos, la única que sabía del encuentro– fue en aumento. El 26 de octubre –pudo saber este diario– la amiga de Valeria fue a la casa de calle Los Dos Álamos, pero no obtuvo respuesta de la docente y por eso, desesperada, fue hasta la casa del padre, a quien le comentó que su hija no estaba en Mendoza como le había dicho.
La falta de comunicación entre Cornejo y su amiga no era común, ya que hablaban todos los días. Ese detalle también profundizó la preocupación de quien más tarde se convertiría en testigo clave de la causa.
Pasaron más días y al no haber novedades de Valeria, su padre se dirigió hasta la vivienda de calle Los Dos Álamos. Ingresó por la fuerza y encontró sin vida el cuerpo de su hija, en avanzado estado de descomposición. El hallazgo fue el 30 de octubre de 2018 y, según la necropsia, la muerte pudo haber ocurrido el día 23.
Después de la aparición del cuerpo, se inició una causa judicial bajo la carátula “averiguación causales de muerte”, que quedó resuelta cuando se conoció el resultado de la necropsia. Sin embargo, la investigación estaba a punto de tomar otro camino.
Durante los días siguientes al supuesto encuentro entre Scarlata y Valeria, la amiga de la docente envió mensajes por Messenger de Facebook al sacerdote, pero este no respondió.
La aparición del religioso ocurrió el 31 de octubre, un día después de hallado el cuerpo de Valeria. Justo al momento de la sepultura de los restos de Cornejo, el sacerdote le envió una solicitud de amistad por Facebook a la amiga de la docente y esta le dio su número de teléfono.
Hubo una llamada, extensa, ese mismo 31 de octubre. Scarlata le pidió a la amiga de Valeria que eliminara la existencia de cualquier prueba que pudiera develar la relación que ambos mantenían, una carta, un escrito, y que además “escondiera el celular”.
Según pudo saber Diario San Rafael, cuando el 18 de octubre Scarlata llegó a nuestra ciudad, presentía que algo malo le había ocurrido a Valeria, pues un día antes, el 17 de octubre, la docente le aseguró que “estaba descompuesta, que no se sentía bien”. Scarlata admitió los detalles anteriormente descriptos en la declaración informativa que el viernes le prestó al fiscal Javier Giaroli. Sin embargo, hay cuestiones que no cierran del todo. El cura –según sus propios dichos– “supuso” que Valeria podía estar fallecida a partir de que la joven le había manifestado sentirse descompuesta el día antes de su arribo, posiblemente afectada por un coma diabético. Cuando llegó hasta la casa de Cuadro Nacional, el 18 de octubre, sólo “golpeó las manos” y, al no ser atendido por Valeria, decidió retirarse, de acuerdo con el testimonio que ofreció en tribunales.
En virtud de lo anterior es que se consolida la figura –al menos– de la “omisión de auxilio”, pues solo Scarlata sabía de la descompensación que el día 17 había tenido Valeria y solo él supo que el 18 ella no lo atendió y que posiblemente ya estaba fallecida o inconsciente. Pese a esa situación, no reportó el caso.
En medio del dolor por la confusa muerte de Valeria, su amiga explotó de bronca cuando Scarlata le confesó que “no había tenido tiempo de comunicarse con ella” para contarle la situación de Cornejo. No le creyó, pues pasaron dos semanas entre la última comunicación de Scarlata con Valeria y el día en que apareció el cuerpo sin vida. La desgarradora sospecha, no solo de la amiga de Valeria sino de toda la familia, es que la docente posiblemente agonizó y, al no recibir asistencia médica, terminó muriendo.
Desde el entorno de Valeria están convencidos de que, con un llamado, Scarlata pudo haber salvado la vida de la docente. Aseguran que no lo hizo para no infringir el Código de Derecho Canónico. No se explican cómo, teniendo conocimientos de medicina, el sacerdote no agotó instancias para auxiliar a Cornejo. No entienden por qué volvió a Buenos Aires y recién el 31 de octubre, cuando los medios dieron a conocer el hallazgo del cuerpo, se comunicó con la amiga de Valeria para pedirle que elimine cualquier registro que diera cuenta de la relación amorosa que mantenía con la docente.

Compartir

¿Quién avala la toma de tierras?

Artículo anteriorCartonero Solidario: “Llevo 55 años ayudando a la gente”
Artículo siguienteIntentó ingresar a Mendoza con más de 100 frascos de la «droga del amor»