Sigue siendo tema de actualidad lo ocurrido con quienes dieron por sentado que era una buena idea invertir miles de pesos en el sistema piramidal Ganancias Deportivas. Es que siguen llegando denuncias ante la Justicia de forma constante por la pérdida del dinero debido a que se trataría de una estafa. Sobre este tema habló con FM Vos (94.5) y con Diario San Rafael, el profesor Ricardo Yagüe, docente de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Cuyo, tras desarrollar una investigación sobre los esquemas piramidales y sus comportamientos.
Explicó que estos esquemas –que nada tienen de novedosos– poseen siempre un engaño fácil de detectar, aunque sean bien disfrazados. “Los grandes inversores han obtenido rentabilidades históricas promedio del 20% anual, por lo que obtener una rentabilidad del 10% mensual hacia arriba, la verdad es que suena un poco disparatado al lado de otras rentabilidades que se pueden obtener de inversiones genuinas y en empresas reales”, dijo y agregó que “lo curioso que viene pasando con muchos de estos esquemas, es que ofrecen la misma rentabilidad, incluso me parece hasta pintoresco porque es como si estuvieran haciendo una competencias entre ellos, para ver cuál captaba una determinada cantidad de gente hacia ellos”. Algunos ejemplos anteriores fueron Intense Live y Qubittech.
La mera promesa de rentabilidades exorbitantes, es una manera de dar con este tipo de empresas Otra forma, es que se necesita de manera permanente el ingreso de más personas, porque de hecho es fundamental contar con el dinero necesario para pagarle a quienes estaban primero, si no, llega un momento en que la pirámide colapsa y no pueden seguir pagando. Eso es algo que llega inexorablemente, porque la cantidad de población es limitada. Es real el hecho de que haya quienes cobren el dinero prometido, pues sin cumplir con eso es imposible que ingrese más gente. No obstante, eso también se corta en algún punto.
No debe olvidarse que estos esquemas siempre tienen alguien detrás, esperando que se sume público y que –como en este caso– invierta criptomonedas, que son las que abrieron esto al mundo.
El hecho de que las empresas se constituyan legalmente, no es suficiente motivo como para que no sea una estafa, ya que cualquier contador sabe que se puede armar una sociedad, que lleva un tiempo, pero no es prueba de legalidad. “Cuando aparecen este tipo de negocios, por lo general no tienen autorización de la Comisión Nacional de Valores, ni de Argentina ni de ningún otro lugar del mundo que les permita captar fondos públicos, para los supuestos negocios que realizan”, aclaró.
Es frecuente que esos emprendimientos se presenten en hoteles lujosos, y que una persona se ponga de pie y grite a viva voz como el producto le cambió la vida, invitando a otros a sumarse, ingresando con un nivel para ir escalando y convertirse en alguien más poderoso en la compañía. Lo que no dicen, es que no todos alcanzan eso.







