El Banco Central acumuló cerca de USD 5.000 millones en compras durante 2026, un ritmo que superó previsiones del mercado. Sin embargo, ese volumen no se tradujo en una mejora equivalente de las reservas, debido a una serie de movimientos financieros que redirigieron esos fondos.
Entre fines de diciembre y el 9 de abril, la autoridad monetaria compró USD 4.964 millones, lo que representa casi la mitad de la meta anual. A ese desempeño se sumaron un préstamo con bancos internacionales por USD 3.000 millones y ganancias por diferencias de precios. Aun así, el resultado final mostró un impacto limitado en las reservas netas.
Transferencias y deuda explican el resultado
Uno de los factores clave fue la intervención del Tesoro, que adquirió USD 3.659 millones al Banco Central para afrontar vencimientos de deuda. Esta operación implicó una salida directa de divisas que compensó gran parte de las compras realizadas en el mercado.
Al mismo tiempo, crecieron los pasivos de corto plazo, impulsados por préstamos como los REPO, lo que también incidió en el balance. Según estimaciones privadas, las reservas netas se mantienen en niveles cercanos a los de inicio de año, e incluso pueden resultar negativas al descontar compromisos.
En este contexto, la estabilidad cambiaria permitió sostener un ritmo elevado de compras diarias, favorecido por la liquidación de exportaciones y una menor demanda de importaciones. Sin embargo, el mercado observa con cautela si esta tendencia podrá mantenerse en los próximos meses.
El objetivo acordado con el Fondo Monetario Internacional establece metas de compra, pero no necesariamente de acumulación. Por eso, la atención está puesta en cómo evolucionarán las reservas netas y en los resultados de las próximas revisiones del acuerdo.







