Comprobado: según la ciencia, dormir siesta alarga la vida

Seguro que estás familiarizado con esa sensación de somnolencia abrumadora que suele azotar alrededor de la media tarde. Es común, y tiende a hacerse presente hayas comido o no; suele ser asociada a la holgazanería, pero hoy te contamos todas las razones por las que dormir la siesta está científicamente recomendado.

 

La somnolencia nombrada anteriormente, es causada por una caída natural en el estado de alerta del organismo. Por ello, en caso de estar luchando contra el sueño al mediodía y encontrarse en un lugar donde sea posible tomar una siesta, lo más sensato es que lo hagas. Tomarse el tiempo para una breve siesta aliviará el letargo casi de inmediato y mejorará el estado de alerta durante varias horas después de haber despertado.

 

¿Por qué está recomendado dormir la siesta?

 

Las siestas no solo son beneficiosas porque te hacen sentir menos somnoliento y más alerta, sino que también mejoran el funcionamiento cognitivo, los tiempos de reacción, la memoria a corto plazo e incluso el estado de ánimo. Del mismo modo, una siesta antes de enfrentar tareas difíciles, ha comprobado aumentar significativamente la paciencia en los participantes.

 

Un estudio realizado por la psiquiatra Sara Mednick de la Universidad de California en San Diego (EE.UU.), descubrió que las personas que tomaban siestas REM, la fase de sueño profundo, eran más creativas a la hora de resolver problemas que los que no dormían. Ya sabés, la próxima vez que tengas un bloqueo creativo, quizás sea buena idea echarse una siestita.

 

Cuando se combina con ejercicio moderado, las siestas regulares por la tarde pueden ayudar a mejorar y mantener la salud mental; particularmente en los ancianos. Un estudio encontró que cuando se alentaba a los participantes de edad avanzada a tomar una siesta después del almuerzo seguido de una actividad moderada por las noches, mostraban una mejor salud mental en general. A su vez, tenían una mejor salud física e informaron de tener una mejor calidad de sueño por las noches.

 

Una siesta, aunque sea de apenas 10 minutos, actúa como si se tratara de unas minivacaciones y “restablece” los niveles de estrés para hacerte sentir prevenido y listo para enfrentar la próxima tarea. Lo mejor es que este beneficio se puede obtener incluso si no nos dormís realmente, solo el acto de descansar y concentrarse en uno mismo durante unos minutos, es suficiente para reducir el estrés.

 

Además, se ha comprobado que dormir la siesta ayuda al corazón. Debido al ritmo de vida incesante que lleva el ciudadano promedio, se ve obligado a permanecer más horas en activo y reducir sus horas de sueño. Con el tiempo, posponer minutos o incluso horas de reposo diario no hace sino aumentar el riesgo de problemas cardiovasculares, hipertensión e ictus; esto no es más que otra razón por la que dormir siesta beneficia al organismo. El pasado año, se presentó una investigación en el Colegio Americano de Cardiología, que demostraba cómo aquellas personas que dormían la siesta de forma habitual al mediodía disminuían su presión arterial, al mismo nivel que lo hace el reducir el consumo de sal o alcohol.

 

Dormir después de comer está ganando cada vez más adeptos. Según una investigación publicada en la revista Neuron y llevada a cabo por la Universidad de Manchester (Inglaterra), se demuestra cómo las neuronas que nos mantienen despiertos acaban “desconectadas” tras la comida, de ahí ese sopor al que estamos tan acostumbrados en la sobremesa. Se trata de las neuronas que producen una proteína llamada orexina, responsable del sueño y la vigilia. Así, la siesta es una respuesta natural del organismo para recobrar energías.

 

A pesar de lo que pueda parecer, existen multitud de estudios que determinan que la siesta ayuda a mantener un peso saludable. Así, varios concluyen que dormir menos de 5 horas diarias aumenta el riesgo de obesidad; sin embargo, al añadir un tiempo de siesta diario, esta tendencia a la obesidad se convertía en una herramienta de mantenimiento de peso saludable.

 

Asimismo, científicos afirman que una siesta de apenas 30 minutos es capaz de restituir el impacto hormonal tras una mala noche (haber dormido poco). Y es que como muchos estudios han atestiguado, dormir pocas horas tiene un impacto directo en nuestro sistema inmune y endocrino, aún siendo una sola noche. Por ende, el rato de siesta tras la comida devuelve los marcadores inmunológicos y neuroendocrinos a sus niveles normales, restaurando el sistema inmune.

 

Durante una siesta prolongada (de entre 45-90 minutos), donde comienza el sueño REM, mejora el estado de ánimo posterior y se es más empáticos a la hora de evaluar las emociones de los demás; disminuye los prejuicios negativos aumentado los positivos. El mal humor y visión negativa del día pueden dispersarse con una buena siesta.

 

Los efectos positivos de descansar la mente, de 5 a 30 minutos tras la comida, pueden durar de una a tres horas posteriores. Este reposo, este momento de tranquilidad y sosiego, “refresca” el cerebro y su efecto es casi inmediato, mejorando el funcionamiento cognitivo. Sin embargo, si la siesta se prolonga más de media hora puede provocar precisamente lo contrario.

 

Como si no fuera poco, no solo los más mayores se benefician de esta práctica. La siesta durante el horario escolar en niños de entre tres y cinco años beneficia su memoria emocional y mejora su capacidad de retener conocimientos y aprender.

 

Son increíblemente numerosos los beneficios de descansar unos minutos a media tarde. Vos ¿qué estás esperando para dormir tu siesta de hoy?

 

 

Fuente: Heraldo