Con el frío, llega la poda: una tarea silenciosa pero fundamental en las fincas del Sur de Mendoza

El aire se enfría, las hojas ya no están, y en las fincas del sur mendocino comienza un ritual que se repite cada invierno: la poda. Una labor silenciosa, minuciosa, pero decisiva para lo que vendrá.
Desde junio hasta agosto —cuando las plantas entran en reposo vegetativo y la savia deja de correr— los productores de viñedos y frutales afinan tijeras, serruchos y conocimientos para encarar una de las tareas más importantes del calendario agrícola.

No es cortar por cortar. La poda, bien hecha, define el futuro: mejora la producción, eleva la calidad, previene enfermedades y equilibra el crecimiento de la planta. Es, en definitiva, una intervención que habla de cuidado, conocimiento y apuesta al ciclo que se renueva.
Por eso, técnicos del INTA San Rafael ya comenzaron con capacitaciones prácticas y jornadas de actualización.
La última fue el 23 de mayo en el establecimiento Don Víctor de Rama Caída, enfocada en poda de ciruelo. Un encuentro que reunió a productores, especialistas y empresas del rubro, como Agronomía San Rafael, que aportó herramientas y experiencia.

Y esto no se detiene. Este viernes 30 de mayo, a las 9:30 de la mañana, se realizará una nueva capacitación en poda de frutales y vid en la escuela Iaccarini, ubicada en Tirasso al 300. Estará a cargo de los técnicos Hilario Lázaro y Claudio Torres, dos referentes del tema en la región.
Mientras el frío cala los huesos, en las fincas el trabajo no se detiene. Porque cada corte de poda, aunque parezca quitarle algo a la planta, es en realidad una promesa: la de un nuevo ciclo que va a florecer.