El sueño de construir El Baqueano, la represa hidroeléctrica proyectada sobre el río Diamante entre Agua del Toro y Los Reyunos, vuelve a quedar en suspenso.
Los 1.023 millones de dólares correspondientes al resarcimiento por la promoción industrial —fondos que en algún momento se habían pensado para concretar la obra de Portezuelo del Viento— finalmente fueron redireccionados por el Gobierno de Mendoza hacia otros proyectos de infraestructura en distintas zonas de la provincia.
En su momento, cuando se frustró la ejecución del dique Portezuelo por los conflictos con La Pampa y la falta de aval ambiental del COIRCO, el entonces gobernador Rodolfo Suárez había anunciado que parte de esos recursos se destinarían a El Baqueano, e incluso adelantó que la licitación se realizaría en enero de 2024.
Sin embargo, el tiempo, la coyuntura económica y las prioridades políticas modificaron los planes.

El dinero se “destrabó” tras un acuerdo con Nación, lo que permitió a Mendoza disponer libremente de los fondos, sin obligación de destinarlos a obras hídricas.
Desde entonces, el gobierno provincial orientó el uso de esos recursos hacia obras distribuidas en distintos departamentos, como la renovación de la Ruta Nacional 143 entre Pareditas y San Rafael, el tren de cercanías en el Este mendocino y otros proyectos viales y de infraestructura.
Con esta nueva planificación, no se construirá ningún dique en el corto plazo, pese a que El Baqueano se considera un emprendimiento estratégico por su impacto energético y productivo. La iniciativa la retomó brevemente la actual gestión de Alfredo Cornejo, bajo la idea de un esquema mixto público-privado, pero tampoco logró avanzar.
UN DESARROLLO ENERGÉTICO QUE DEBE ESPERAR
El proyecto El Baqueano representaba una de las grandes aspiraciones del desarrollo energético mendocino.
Su concreción permitiría aumentar un 15% la capacidad de embalse del sistema del río Diamante, generar 120 MW de potencia —equivalentes a 450 GWh anuales— y abastecer de energía a unos 60.000 hogares.

Además, implicaba una inversión estimada en 525 millones de dólares y la creación de 800 empleos directos y más de 1.500 indirectos, además de consolidar un nuevo polo turístico en el sur provincial.
Hoy, ese anhelo vuelve a postergarse. San Rafael, que veía en El Baqueano una obra clave para el crecimiento energético y turístico del sur mendocino, deberá esperar una nueva oportunidad política y económica para ver renacer un proyecto que ya forma parte de la historia de los grandes “casi” de Mendoza.







