Concepción Arenal y la idea del conjunto y la individualidad
Un día como hoy, pero de 1820, nacía en Ferrol, La Coruña, la española Concepción Arenal. A lo largo de su productiva existencia fue licenciada en Derecho, periodista y escritora, entre otras cosas. También fue pionera en la denuncia de las penosas situaciones que observaban las cárceles españolas en el siglo XIX, la miseria en las casas de salud o la mendicidad y la menospreciada condición de la mujer en su época. Esto último le valió el título de precursora del feminismo en el mundo.
Entre una inmensidad de frases célebres que nos legó, esta excepcional gallega solía decir que “cuando la culpa es de todos, la culpa no es de nadie”. Esa expresión de la española podría servirnos para reflexionar acerca de lo perniciosas que suelen ser las generalizaciones, por injustas e ineficaces.
Cuando generalizamos lo que hacemos, en realidad, es eliminar al individuo, su singularidad y su conciencia. De esa manera, el individuo se licúa, desaparece, y con él la responsabilidad, que solo puede y debe ser individual. Si decimos que “todos los políticos son corruptos”, por caso, lo que estamos haciendo es no pensar, no tomarnos el trabajo de diferenciarlos.
Hoy, en muchos ámbitos de nuestra vida social, la idea de “juntarnos” parece ser la rectora. Sin embargo, si nos juntamos y unimos todos, no importa cómo, no importa para qué, no importa el sentido o la trascendencia del amontonamiento, no habrá responsables de nuestros errores, de nuestras elecciones desafortunadas, de las consecuencias de las acciones masivas. Fuimos o fueron todos significa, a la postre, que no fue nadie. Ocurre con los linchamientos, con la violencia patotera, con los escraches, con el libertinaje, con los atropellos a la democracia, con la corrupción.
Los movimientos colectivos no deberían aplastar a los individuos. La diferenciación entre quienes hacen las cosas bien y quienes no –y su tratamiento por parte de la ley y del resto de la comunidad- debería ser prevalente a una homogeneidad sin matices donde todo da lo mismo. Solo de esa forma seremos una sociedad más justa, tal como la pensaba Arenal.