Condenaron a 15 años de prisión a Edgardo Porcel por abusar de su hija, Karina Toledo

Karina había denunciado los hechos en el año 2013

Edgardo Porcel fue condenado ayer a la pena de 15 años de prisión tras ser hallado culpable del delito de “abuso sexual con acceso carnal gravemente ultrajante agravado por el vínculo y por ser la víctima menor de 18 años” –en varios hechos- en perjuicio de su hija, Karina Toledo. Karina es también hija de Roxana Toledo, la mujer que trabajaba en una panadería local y que en abril de 2015 fuera asesinada en el marco de un asalto ocurrido en nuestra ciudad.
Ayer, los jueces Ariel Hernández, Rodolfo Luque y Néstor Murcia dictaron sentencia estimando probado que Porcel había abusado sexualmente de Toledo “en reiteradas ocasiones” cuando ésta era menor de edad (entre los 13 y los 15 años).
Durante los alegatos producidos el miércoles, el fiscal de Violencia de Género Mauricio Romano había solicitado una condena a 19 años de prisión, el querellante que representó a la víctima, el doctor Pablo Germanó, reclamó 20 años de cárcel, mientras que el abogado defensor de Porcel, Alejandro Cazabán, había solicitado la absolución del hasta ayer acusado.
Porcel llegó a la instancia resolutoria en libertad puesto que el plazo de la prisión preventiva se venció hace tiempo y se espera que continúe en esa situación hasta que la sentencia quede firme.
La denuncia de los hechos por los que ayer fue condenado Porcel data del año 2013, cuando Toledo ya era mayor y se animó a contar lo sucedido. Según afirmó en ese momento, contó con el apoyo de su madre para realizar la presentación y dijo que Porcel había amenazado con matarlas si la situación salía a la luz.
De acuerdo a lo que quedó asentado en el expediente, los abusos eran cometidos mientras la madre de Karina, Roxana, se retiraba a trabajar y Porcel tenía franco en su trabajo.

La familia Toledo y otro delito resonante
Roxana Toledo, la madre de Karina, fue asesinada el 16 de abril de 2015 en la esquina de avenida Alberdi y Balcarce, cuando circulaba en una camioneta perteneciente a una panadería local transportando la recaudación de varias sucursales.
Cerca de las 22 de aquel día, las mujeres fueron abordadas por delincuentes que las interceptaron para robarles. En medio de esa situación, Toledo recibió un disparo que terminó con su vida.
Por ese hecho, en marzo de 2017, los hermanos Marcos (25) y Guido (32) Forconi fueron condenados a 24 y 19 años de prisión, respectivamente, mientras que Juan Carlos Bravo (37) recibió 12 años de cárcel como coautor de robo agravado por el uso de arma de fuego.