Conflicto

El Departamento General de Irrigación (DGI) es el único responsable de la distribución de agua, tanto para producción como para servir a loteos privados, uso considerado “recreativo» según la categoría de cobro.

San Rafael ha ido cambiando su fisonomía productiva en muchos distritos, donde antiguamente había paños de olivares, frutales y viñas -como Las Paredes- y hoy se han erradicado cultivos para destinar esas tierras a loteos en los cuales construir viviendas.

En muchos casos el suministro de agua se sigue prestando de manera discrecional, ya que los «tomeros» tienen extensas superficies a controlar que no alcanzan a cubrir y eso hace que la distribución del agua sea cada vez más ineficiente en medio de una profunda crisis hídrica.

Al recorrer el interior de algunos loteos se puede observar que las divisiones de la hijuelas regadoras no son las reglamentarias, las servidumbres de paso no existen en muchos casos y los pocos usuarios aún dedicados a producir están a merced de que el agua llegue a sus predios gracias a la buena voluntad del dueño del loteo, aunque deben pagar religiosamente las facturas del DGI para evitar multas y restricciones.

El interrogante es hasta cuándo las autoridades de Irrigación de San Rafael van a tolerar que se siga violando la Ley de Aguas y no se respeten las servidumbres de paso para que cada usuario, dueño del turno que paga mensualmente, reciba la dotación que le corresponde.

El negocio “cierra» para los dueños de algunos loteos que venden los terrenos y dejan a los propietarios librados a su suerte, lo que hace que muchos de ellos tiendan sus alambrados sobre los canales imposibilitando el trabajo de los tomeros. 

Los usuarios, por su parte, apuntan sus dardos a los inspectores de cauce que, en el caso de Las Paredes, afirman que “no se sabe para qué están». Así las cosas, el conflicto amenaza extenderse indefinidamente.