Conmoción en San Juan: murieron de Covid-19 y no pudieron conocer a su beba, que ahora quedó al cuidado de sus hermanas

El caso de las hermanas Guevara tiene conmovido al departamento de Rawson, en la provincia de San Juan. La pandemia llegó para sacudir la vida de Tamara(20), Juliana (17), Mía (11) y ahora Martina (un mes). Hace apenas unos días perdieron a sus padres, Rodolfo Guevara y Cecilia Rivas, quienes murieron de Covid-19 y no pudieron conocer a su beba. Y hoy viven bajo el cuidado de su abuela paterna, entre el dolor de la pérdida y la llegada de la nueva integrante.


“Estoy descolocada, hace un mes atrás nuestra vida era otra”, dice aun en estado de shock la joven que está terminando el último año del colegio secundario. “No entiendo que pasó. Solo sé que tengo que estar bien con mis hermanitas, voy a tratar de enseñarles todo lo que mis padres me transmitieron”, agrega.

La tragedia se inició cuando Cecilia, la madre de las chicas -que tenía 38 años-, estaba cursando el quinto mes de gestación. “En noviembre del 2020 se enteró que estaba embarazada de nuestra tercera hermana, fue una gran alegría. En una ecografía le comunicaron que la beba tenía una hernia de tórax, y debió hacer un seguimiento periódico, por eso iba mucho al hospital”.

Cecilia, por indicación médica, solo salía de casa para realizarse controles y estudios médicos. “Ya nos cuidabamos del virus, pero en ese momento decidimos reforzar la prevención”, relata la joven.

Mientras tanto, Rodolfo (de 40), seguía con su labor como camionero. Y sus hijas montaron un negocio de comidas rápidas para ayudar en casa.

 

murieron de Covid-19 y no pudieron conocer a su beba

 

El 12 mayo apareció el primer síntoma. Cecilia comenzó con fiebre, dolor de garganta y falta de aire. Rápidamente, todos se aislaron. Pero, a los tres días, rompió la bolsa. Tamara se ocupó de trasladar a su madre a Centro de Adiestramiento René Favaloro, en Rawson. Allí no la quisieron atender porque no había especialistas en ginecóloga.

Finalmente, arribó al Hospital Rawson. Mientras Tamara se ocupaba del ingreso, Cecilia que estaba cursando el séptimo mes de gestación dio a luz. “Salió el médico a decirnos que había nacido nuestra hermana, prematura con 2.040 kilos, y sin COVID. Aunque la tuvieron que llevar a neonatología”.

Madre e hija nunca llegaron a verse, porque debieron guardar el aislamiento. Fue Tamara la que se quedó al cuidado de Cecilia. Su estado de salud empeoró a las horas, y por baja saturación fue internada en terapia con respirador. Fueron en total casi 20 días.

En casa habían quedado Rodolfo, y las hijas menores. Dos días después del nacimiento de la beba, su padre comenzó a mostrar los primeros signos de contagio. Según su hija, el virus se coló en la casa porque su madre iba dos veces por semana al hospital a hacerse controles.

Hubo una primera asistencia a través de un sistema privado de salud. Eso fue el miércoles 19 de mayo. Por indicación médica debía ser internado de urgencia, sin embargo, él se negó porque no quería dejar a su familia.

Rodolfo tenía hipertensión, obesidad y diabetes, todas enfermedades que en caso de coronavirus complicaron su cuadro. En pocos días desarrolló neumonía bilateral. “Vino un radiólogo a domicilio a tomar la placa, y si bien no es médico nos dijo que sus pulmones estaban tomados”.

Juliana estuvo con Tamara asistiendo a su padre. Se ocuparon de todo. De comprar el tubo de oxigeno, de llevarle la comida e incluso de cambiarle la vía del suero. “A cada rato llamábamos a la asistencia médica porque empeoraba”.

Dos días después, el coronavirus cobró la vida de Rodolfo. “Sufrió dos paros cardiorrespiratorios. Cuando llegó la ambulancia las enfermeras con Tamara le realizaron las maniobras de reanimación, volvió unos segundos y se volvió a ir”, se lamentó.

Pero lo peor estaba por pasar. A los cinco días de la pérdida de Rodolfo, el 13 de junio, Mirta la abuela de las chicas recibió un llamado del Hospital Rawson confirmando que Cecilia también había muerto. El Covid se llevó a ambos en menos de un mes, y nunca conocieron a la beba. “Fue la peor noticia que recibí en mi vida, ya estaba golpeada por lo de mi padre…y después me mi madre”.

En homenaje a sus padres, las hermanas decidieron nombrar a su hermanita de apenas semanas Martina, como ambos querían, y le agregaron Cecilia como segundo nombre. “Le dieron el alta antes de ayer. Es fuerte, linda y tranquila”.

Las menores quedaron bajo la tutela de su abuela. Salvo Tamara que es mayor de edad. “No sé cómo vamos hacer para seguir adelante. Lo único que quiero es seguir la voluntad de mis padres, ellos eran jóvenes tienen miles de sueños para nosotras. Entre ellos, anhelaban tener una casa linda, así que vamos a lograrlo’. Y sigue: “mis papás eran compañeros, consejeros y muy presentes. Todos esos valores les voy a tratar de pasar a mis hermanitas…”.

Por ahora viven de la jubilación de Mirta y el sueldo de Tamara, que trabaja en la zapatería. “No tenemos necesidades inmediatas pero tuvimos que gastar mucho dinero entre la internación y los gastos del sepelio. Con este dinero no vamos a poder mantener una casa”.

Para colaborar con la familia, se pueden hacer donaciones a la cuenta del Banco Santander Rio. 0720507188000036169854