“Conozco a mi bebé por celular”: el drama del chileno que busca volver a Mendoza

“Lloro por no haber podido ver nacer a mi primera hija. Sólo pido volver a Mendoza”. Con este ruego, Arturo Ulloa, un joven chileno que quedó del otro lado de la cordillera, busca regresar a la Argentina.

En su casa de Maipú dejó a su novia, Yanina Frías (21), que estaba embarazada de 5 meses, cuando en marzo decidió hacer un viaje relámpago para buscar algunas de las pertenencias que le quedaban en Chile. En ese país, lo sorprendió el cierre de fronteras por la pandemia de coronavirus y quedó varado.

“No veo el día que me pueda ir y estar allá con mi bebé. A Ignacia Isabella, mi hija, la conozco por celular. Es desesperante”, afirmó el hombre, de 25 años, que obtiene respuestas negativas de los gobiernos de ambas naciones.

“Don Ulloa, he leido cada uno de sus correos y no puede pasar”, fue una de las últimos correos que recibió de una de las empleadas del Consulado de Argentina en Santiago de Chile.

Ir y volver

Todo comenzó en 2018, cuando Arturo trabajaba de conductor de Uber en Santiago de Chile y una turista mendocina se subió al vehículo que había solicitado a través de la aplicación de celulares. El flechazo fue instantáneo: comenzaron una relación a distancia y ella se mudó con él.

“Yo viajaba constantemente a comprar ropa y un día pedí un auto, ahí nos conocimos. Desde ese momento no nos separamos más”, relató Yanina.

Yanina antes de dar a luz a Ignacia, su primera hija.

Sin embargo, en septiembre de 2019, decidieron hacer su vida en Mendoza porque Yanina extrañaba a su familia. Se instalaron en Maipú, de donde ella es oriunda y él montó su propio emprendimiento armando un carrito para la venta de frituras. En octubre descubrieron que iban a ser padres.

Ahora, con la familia separada por la Cordillera y la cuarentena, Yanina expresó que la situación la llena de tristeza y que fue difícil atravesar los últimos meses de embarazo sola.

Incluso la pareja solicitó al Registro Civil un turno para casarse, pero el acto de formalizar su amor tampoco sirvió como estrategia para ablandar a las autoridades.

“Pese a que vivo en Mendoza desde el año pasado y tengo los comprobantes municipales de habilitación del carrito. En el sentido estricto de la ley, no tengo residencia, lo que me impide volver a casa, donde está Yanina, mi hija y mis dos perros”, explicó Ulloa.

Me quedé atrapado. Todos estos meses he mandado correos y las autoridades no me dejan pasar, sin ninguna excepción”, se lamentó.

Lo que más le duele al chileno es que su hija nació el 8 junio y no pudo acompañar a su pareja en ese momento crucial. Tampoco logró tomar a la bebé entre sus brazos, como lo haría cualquier padre.

A mediados de ese mes logró llegar hasta el Paso fronterizo, pero en la Aduana le negaron el ingreso. «Ningún papel sirvió para entrar», recordó.

“Acá tampoco se puede salir a la calle, busco trabajo para poder mantenerme en Santiago, pero no pasa nada todavía, la economía tampoco se mueve acá”, reconoció.

En tanto, ve el crecimiento de Ignacia por las imágenes que Yanina le muestra por teléfono. «Es angustioso porque todo está en manos de esta pandemia y que finalmente termine este infierno«, concluyó.

 

Fuente: El Sol