Coronavirus: el rol de los voluntarios no médicos que prestan servicios ad honorem en el Sur provincial

En nuestro departamento hay gran cantidad de voluntarios no médicos, entre los que se incluyen estudiantes de nivel secundario, maestros, scouts, miembros de iglesias, personal legislativo, personal del Concejo Deliberante y personas que no pertenecen a ninguna institución y que simplemente colaboran para el abordaje de la pandemia en el Sur de Mendoza.

Luciano Romero, a cargo de este voluntariado, dijo a FM Vos (94.5) y Diario San Rafael que “nosotros fundamos el voluntariado no médico el año pasado, el 26 de marzo de 2020, junto a la Dirección Regional Sur del Ministerio de Salud, a cargo del doctor Abel Freidemberg. La misión del voluntariado que nos propusimos fue, por un lado, fomentar la responsabilidad civil en la región y, por otro, proveer de soporte al personal médico y de salud. Llevamos ya casi 15 meses y hemos descubierto la gran solidaridad de nuestra comunidad, porque ya han pasado más de 470 personas por el voluntariado y es muy grato encontrarse con este tipo de personas tan comprometidas y que están dispuestas a trabajar en cualquier hora, de forma desinteresada y gratuita, y eso nos llena de orgullo”.
Agregó que “lo bueno es que no estoy solo, somos un montón de personas con este corazón que nos hace sentir como parte de una gran familia. A pesar de que muchas veces el Covid hace sentir a las personas aisladas, con este voluntariado se forma como una especie de red de ayuda. Por ejemplo, el año pasado estuvimos dando soporte en la red del centro de testeos de camioneros y ayudamos a más de mil camioneros, lo que nos hizo descubrir que son personas muy solidarias, que nos ayudaron muchísimo junto a sus familias en distintas campañas de ayuda que hicimos para juntar mercadería, ropa y demás. También nos pasó que mucha gente que tuvo Covid luego nos llamó para ser voluntarios y eso es muy gratificante”.
En cuanto a las tareas específicas que realizan, Romero explicó que “los voluntarios no médicos damos soporte a los brigadistas que siguen pacientes. Cargamos los datos del paciente que se hisopa en la región, mediante un convenio de confidencialidad que tenemos con el Ministerio de Salud. Cuando alguien requiere esos datos, por ejemplo, el laboratorio que necesita plasmar resultados, el voluntario ya chequeó el DNI, el nombre y demás datos. Al principio de la pandemia estas tareas las hacía el personal de salud y nosotros pensamos que era una pérdida de tiempo para ellos, porque no es necesario ser médico para buscar un DNI o corroborar una dirección, y de esta forma le dejamos la función que tiene que hacer el personal de salud, que ha sido muchísima”.
Añadió que “lo nuestro es una tarea silenciosa, junto a Ricardo y Paulina que son los coordinadores de grupos y que nos encargamos de cargar en distintos horarios, los fines de semana. Nos ayudan voluntarios de distintas iglesias, de la Cruz Roja, de la UNCuyo, scouts, estudiantes, docentes, jubilados, mucha gente, y no solamente sanrafaelinos, sino de otros departamentos”.
En este sentido, dijo que “la otra tarea es brindar soporte, ya que armamos el sistema de seguimiento de pacientes. Pensamos que el problema nuestro como región era logístico, porque tenemos el 60 por ciento del territorio de Mendoza pero el 20 por ciento de la población. Pensamos que como la región es tan dispersa, concentrada quizá alrededor del hospital Schestakow, necesitaba tener una estrategia descentralizada, para seguir a los pacientes de distritos o de ciudad. Entonces pensamos en una tabla, que es donde se cargan los datos. Esa tabla la diseñé junto a dos científicos de datos de California, Estados Unidos, que contacté y lo hicieron de forma gratuita, y de esta manera se sigue a los pacientes, se plasman resultados, que están diferenciados entre Ciudad y distritos”.
Añadió que “estas labores y experiencia que fuimos sumando nos han permitido incursionar en otras tareas, como las inscripciones de las vacunas. Seguimos los turnos y avisamos de la primera y de la segunda dosis”.
En cuanto a las dificultades presentadas, el voluntario no médico comentó que «en noviembre del año pasado fue difícil y este año tuvimos abril como un mes complicado, pero siempre nos dimos ayuda entre nosotros, porque a veces hay tareas no tan gratas, como tener que cargar gente fallecida. A veces hay momentos en los que uno se agota, pero vuelve esa energía y el apoyo del grupo. También hay testimonios que da la gente que padeció la enfermedad y que por esta tarea se generó una linda relación. Nosotros somos personas a las que se las puede llamar, que sirven de contención, ya que hay gente sola que no tiene con quien contactarse o a veces el propio aislamiento que implica y obliga la enfermedad requiere de más atención, sobre todo en lo emocional”.
Para concluir, Luciano expresó que “hay que hacer un especial agradecimiento a los brigadistas que son personal de salud, enfermeros, estudiantes de ciencias médicas, que son los que llaman a los pacientes. Son coordinados por cuatro mujeres, la doctora Carina Ferreira y Patricia Caparrós para Ciudad, y para distritos, la doctora Marisel Ábalos y la licenciada Ana Sánchez Campoo. Por eso, lo nuestro es dar ese soporte detrás de escena, capacitando a los que van ingresando, y ayudando en todo lo administrativo, que es tan necesario”.