Coronavirus en Italia: la falta de bancos individuales desató la “rebelión de las minifaldas en Roma”

Como si no alcanzara con un retorno a clases de por sí complicado, ahora la «rebelión de las minifaldas«se suma a la jungla de protocolos anti-coronavirus y a la preocupación de un aumento de los contagios, en Roma, Italia.

 

Todo empezó en un secundario del barrio de la Garbatella de esta capital, el Liceo Socrate. Allí, como ocurrió en muchos otros institutos de Roma y del país, al recomenzar el año lectivo, el lunes pasado, los alumnos se encontraron con aulas dotadas únicamente de sillas, porque todavía no llegaron los bancos individuales prometidos por el gobierno para que pueda cumplirse el distanciamiento social.

Fue en este marco que la vicerrectora del Liceo Socrate le sugirió a una chica que en el día inaugural vestía una pollera demasiado corta, que evitara ir al colegio así vestida porque, ante la falta de bancos, a algunos profesores «se le podían ir los ojos».

 

La recomendación de la vicerrectora lejos de resolver situaciones incómodas encendió la mecha de una nueva polémica sobre violencia de género, libertad y sexismo y tuvo un efecto búmeran, con una revuelta al mejor estilo de las rebeliones feministas de la década de 1979. Indignadas, al día siguiente las compañeras de la chica en cuestión organizaron una movilización en el secundario que hizo mucho ruido.

 

«Nuestros cuerpos no pueden ser cosificados, no podemos ser culpadas por las miradas molestas de los docentes varones», podía leerse en mensajes que fueron circulando por el secundario, firmados por el grupo de estudiantes «Rebelión feminista».

 

«Mañana están todos y todas invitados a venir al colegio con una pollera», convocaron.

 

Y así fue. Tal como luego pudo verse en fotos subidas a las redes sociales, las chicas no sólo aparecieron todas en minifalda, sino que se subieron a las cátedras y empapelaron el colegio con carteles que dicen «No es nuestra culpa si a los profesores se les caen los ojos» y «#stopala violencia de género».

 

«La escuela es un lugar que debería protegernos», dijo Chiara, una de las chicas que participó de la rebelión, que en declaraciones a La Stampa aseguró que si bien al día siguiente muchas chicas volvieron a vestir pantalones, la protesta contínua. «Pensamos escribirle una carta al rector porque no existe que una vicerrectora nos diga que no podemos vestirnos de cierto modo: así no nos sentimos protegidas».

 

El episodio -probablemente inspirado en una protesta similar que tuvo lugar recientemente en Francia, donde también se rebelaron a la censura de vestimentas mínimas-, creó tal revuelo mediático en Italia que la ministra de Educación, Lucia Azzolina, se vio obligada a intervenir, abriendo una investigación sobre el tema.

 

«Es obvio que los estudiantes deben ir a clase con una vestimenta adecuada, en señal de respeto hacia la institución que la escuela representa y hacia sí mismos. Pero no comparto que el motivo de esa conducta se relacione con un hipotético y deplorable voyeurismo de los docentes (hombres) «, dijo a ANSA Antonello Giannelli, presidente de la Asociación Nacional de Rectores. Giannelli intentó calmar las aguas definiendo el episodio como un «evidente y marginal incidente comunicativo», que debería de todos modos haberse evitado.

 

«Una comunicación correcta es fundamental en la escuela. Sugerir a estudiantes, como también a docentes, una vestimenta adecuada al lugar y a los códigos de conducta es totalmente legítimo», le hizo eco en Facebook Vittoria Casa, diputada del Movimiento Cinco Estrellas que preside la Comisión Cultura. «Pero es equivocado pedirles a las estudiantes que no se pongan minifalda porque si no a los profesores se les puede ir la mirada», agregó.

 

En momentos en que suben los contagios -en las últimas 24 horas hubo 1907, según datos del Ministerio de Salud-, se multiplican los casos de alumnos positivos que obligan a sus compañeros de curso a la cuarentena y en medio de polémicas por la ausencia de profesores y por la jungla de protocolos anti Covid-19 -si se toma la temperatura en casa o en el colegio, si hace falta certificado médico o hisopado para volver al colegio después de una ausencia y demás-, la rebelión de las minifaldas creó aún más nerviosismo entre los padres. En sus chats, no ocultaban su desconcierto: «No tenemos bancos y ahora el problema son las minifaldas».