El chino mandarín ocupa el primer puesto entre los idiomas más hablados del planeta, al ser utilizado por más de mil millones de personas. Una de las razones es el crecimiento económico de China, que se ubica como la segunda economía del mundo. También en Argentina ha crecido el interés por aprenderlo, según informes oficiales.
En diálogo con FM Vos (94.5) y Diario San Rafael, la profesora de chino, Gabriela Terranova, quien da clases particulares y en un instituto de educación superior en San Martín, Mendoza, señaló que es un idioma complicado pero posible. “Me ha costado muchos años ‘remarla’ para hacerle entender a la gente que no, que no es tan así tampoco. Justamente tengo una página que se llama ‘Mendo China’ (que está en Facebook) y el slogan es ‘Donde aprender chino es posible’. Lamentablemente la gente ve tantos trazos en los caracteres que piensa que es imposible, pero siempre digo que si puedo hablar el idioma chino, vos también podés hablar chino”, expresó. En su caso, empezó a los 19 años a estudiarlo porque iba pasando por una vidriera, vio unos trazos chinos nativos y desde ese momento se apasionó por ello, aunque su idea no era terminar dando clases. “Han pasado los años y tal vez lo de la pandemia hizo evaluarlo de otra manera al idioma, la gente está empezando a buscar formarse y siempre digo que ‘el idioma y la cultura van de la mano’”, aseguró, y añadió que si se aprende a leer o escribir, se va a querer saber más. Llevar a cabo una traducción le lleva mucho tiempo, pues para un occidental es algo similar a “un crucigrama”.
Explicó también que el chino mandarín es el chino de Capital (idioma chino); el taiwanés o el hongkonés (conocido como cantonés) son otros idiomas dentro del mismo país. Por ejemplo, el cantonés tiene ocho tonos, mientras que el chino mandarín tiene cuatro. Algo similar ocurre en español, por ejemplo, al decir “revolver” y “revólver” (según el tono o la acentuación de la palabra dicha). Terranova dijo al respecto que “para ellos es más difícil aprender el castellano” que para un argentino aprender chino, pues tenemos conjugaciones verbales de las que ellos carecen, entre otras diferencias. Quizás lo más complejo del chino es aprender la cantidad de trazos posibles.
La docente no dudó en ratificar que ha aumentado el número de personas interesadas en aprender chino. “Para mi sorpresa, me han convocado muchas madres que quieren que les enseñe a sus niños. Estoy dando clases virtuales y directamente por acordar con la madre, hay algunas que quieren que vaya a sus domicilios”, manifestó.
“Es importante que la gente se forme en esto, porque es una cultura que está postulándose para segunda potencia mundial; de hecho, esta guerra bacteriológica –por el coronavirus– ya existía entre Estados Unidos y China, entonces esto de la pandemia fue un alerta mundial para estar atentos”, considera. Criticó que haya quienes ven una persona con los ojos achinados e inmediatamente consideran que “es chino”, aunque puede ser japonés o coreano. “El coreano es más cerrado, el chino es más abierto, más dulce y tiene otra forma de expresarse. Y si es chino y es muy cerrado, será porque algo le pasó”, señaló.







