El fuerte temporal y crecida que azotó el Cañón del Atuel el sábado 11 de enero dejó a su paso un panorama desolador, con caminos intransitables, daños materiales y varios vehículos atrapados en el cauce del río, pero afortunadamente sin tener que lamentar víctimas ni lesionados. Roberto Prados, que estaba en el Cañón del Atuel con su señora y dos hijos menores, es uno de los damnificados y relató su experiencia a Diario San Rafael y FM Vos 94.5, destacando la falta de asistencia por parte de los organismos oficiales y la difícil travesía que a casi un mes continúa para recuperar su camioneta Ford F100 que aún sigue allí.

“Yo estaba en una cabaña, un lugar seguro. Afortunadamente, nadie sufrió daños físicos, solo materiales”, explicó. Sin embargo, tras la crecida del río la madrugada del sábado cerca de las 2 de la mañana, su vehículo fue arrastrado varios metros y quedó atascado entre los árboles. “Si no quedaba enganchada, hoy estaría en el lago de Valle Grande”, detalló.
Por otro lado, el proceso para rescatar su camioneta del río está marcado por trabas burocráticas y la falta de colaboración de las autoridades según el damnificado. “Primero la policía no dejaba pasar, después no había camino apto. Los días pasaban y nadie hacía nada”, señaló. Finalmente, gracias a la intervención del dueño de las cabañas de apellido Condorí, que utilizó una pala mecánica, lograron sacar el vehículo del cauce, aunque la camioneta F100 todavía se encuentra entre la Usina 2 y 3. El viernes pasado fue con una camioneta especial para poder remolcar su vehículo, pero un policía apostado en el Cañón no los dejó pasar, mientras Roberto asegura que desde Vialidad le habían avisado que ese día se podían realizar esos operativos de rescate.

El caso de Prados no fue el único. “Había un grupo de tucumanos cuyo auto fue arrastrado con todo su equipaje. Ellos lograron ponerse a salvo escalando un cerro”, relató.
También mencionó que otros turistas siguen sin poder recuperar sus vehículos. “En total, hay más de cinco autos que todavía no dejan retirar”, aseguró Roberto.
Más allá de la situación puntual, el vecino destacó la falta de prevención y de protocolos de emergencia en una zona turística tan importante. “Pensábamos que las autoridades estaban informadas ese sábado, pero nadie sabía nada hasta que llegó un policía porque había rumores de una muerte”, comentó. Según su testimonio, fueron los propios damnificados quienes tuvieron que salir caminando hasta la Usina 3 para pedir ayuda. “Nos terminó llevando un colectivo de turismo porque la municipalidad ni el gobierno nunca enviaron el transporte prometido”, agregó.
Roberto insistió en la necesidad de mejorar la infraestructura y la seguridad en el Cañón del Atuel. “San Rafael recibe turistas todo el año y debemos garantizar que haya inversiones y medidas de seguridad adecuadas. No podemos depender solo de la suerte”, concluyó.
Prados enfatizó que en la zona no se tomó real dimensión de lo sucedido hasta que llegó un policía por un presunto fallecimiento. “Si no hubiera sido por eso, nadie habría sabido lo que realmente pasó el 11 en el Cañón del Atuel esa madrugada”, afirmó.








