La industria madre de Mendoza atraviesa un cambio de paradigma que genera más dudas que certezas. Sergio Villanueva, gerente de la Unión Vitivinícola Argentina (UVA), analizó en FM Vos 94.5 el actual escenario de cosecha y lanzó una dura advertencia sobre el «apagón informativo» del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV). En medio de una desregulación que elimina controles históricos, el dirigente asegura que la falta de datos claros sobre el stock de vino y mosto solo favorece la especulación y castiga al eslabón más débil de la cadena: el productor.
A pesar de las proyecciones iniciales que hablaban de una caída estrepitosa, los números reales parecen estabilizarse, aunque bajo un manto de sospecha por la falta de fiscalización estatal. «La primera estimación hablaba del 8% o 9% de merma, y creo que se va a dar eso; no va a ser el 12%. Pero hay que tener en cuenta el contexto; es la primera cosecha en la historia del INV que no tiene control», aclaró Villanueva de entrada.
«No hay fiscalización, solo declaraciones juradas por computadora. El Instituto está en una actitud de rebeldía y no está recolectando información clave; solo pide kilos de uva, pero no discrimina cuánto fue a vino y cuánto a mosto. Es un oscurantismo que nunca tuvimos en la industria. Si no sabés cuánto hay de cada cosa, no sabés cuál es el stock real, y eso no es neutro: favorece claramente a los que quieren comprar barato«, denunció.
La pérdida de trazabilidad y sus secuelas en el sector
Para Sergio Villanueva, la simplificación administrativa impulsada por el gobierno de Javier Milei ha cruzado un límite peligroso, transformándose en una ausencia total de información estratégica que deja a los actores del sector operando a ciegas. Uno de los puntos que más preocupa a la Unión Vitivinícola Argentina es el fin de los registros que otorgaban previsibilidad a la cadena. «Se eliminó el registro de las bolsas de comercio y ya no sabemos cuál fue el precio real de la uva. Antes, cualquier productor o bodeguero sabía cuánto se pagaba por un Malbec o un Cabernet según la zona, y si la operación era al contado o financiada. Esa información era vital para resolver conflictos y dar previsibilidad a las inversiones; hoy, lamentablemente, todo eso se perdió», advirtió el gerente de la UVA.
Asimismo, Villanueva alertó sobre lo que describió como un descontrol en los despachos, derivado de la nueva modalidad de gestión del organismo nacional. «La propia gente del Instituto admite que los despachos de vino ya no son verificables de forma fehaciente; ahora son simples declaraciones juradas que el INV no controla. Aquí se está confundiendo orden con libertad», sentenció.
«Debe haber un orden y una seriedad institucional; una cosa es eliminar burocracias innecesarias o trámites que generaban costos, y otra muy distinta es entrar en una oscuridad informativa que no es buena para ninguna teoría económica ni para el desarrollo de los mercados», declaró.

Stocks, precios y la inviabilidad del sistema
Con un excedente de meses que ahora se libera de forma inmediata, el precio del vino enfrenta una presión que pone en riesgo la subsistencia de los productores. «Generalmente los vinos se liberaban el primero de junio, pero ahora quedaron liberados inmediatamente tras la cosecha. Si tenías 8 meses de sobrante y le agregás los de esta cosecha, vas a tener 16 o 17 meses disponibles todos juntos», estimó el referente del sector.
«El tironeo del precio va a ser más adelante, no inmediato. Pero el problema es que se está vendiendo muy por debajo de los costos de producción. La industria hoy trata de mantener despachos y exportaciones sobre la base de que el productor pierda plata, y eso no es sostenible en el tiempo. La gente deja de pagar impuestos y cargas porque simplemente no llega», comentó ese tramo de la comunicación.
El desafío de equilibrar el mercado
Para la gerencia de la UVA, la ausencia de una política vitivinícola clara, sumada a la especulación financiera, está profundizando una crisis que ha dejado de ser coyuntural para volverse estructural.
Dentro de ese escenario, Villanueva puso el foco en cómo la especulación financiera distorsiona la comercialización del producto. «La industria se rige por el stock y la tasa de interés. Si la tasa es alta, el comprador prefiere tener el dinero guardado antes que el vino. Cuanto más se demora el pago al productor, más gana el comprador, porque termina pagando valores nominales en un contexto inflacionario. Es un manejo financiero que destruye directamente al eslabón primario», explicó con dureza.
Ante este panorama, hizo hincapié en la necesidad de intervención y de una conducción más firme por parte de los Estados provinciales. «Falta dar un golpe sobre la mesa. No podemos demorar la solución de los precios al límite con situaciones poco claras. Si el organismo nacional no actúa, las provincias tendrán que hacerse cargo de lo básico o exigir que el INV cumpla con su rol mínimo de fiscalización», planteó.
«Lo que estamos haciendo hoy es poner en riesgo al sector más débil y, a la vez, el más fundamental: el productor. Hay que entender que sin productor no existe la industria«, aseveró el directivo al cierre del reportaje.







