Padre José Ceschi
«La situación es tan grave que aparece inadecuado hablar de otra cosa que de esa gravedad. El problema es que esta exasperación nuestra en la crisis no es ni será origen de lo que necesitamos para crear una realidad menos crítica. Nadie se cura a través del terror de estar enfermo, y tampoco una sociedad elabora las nuevas formas que necesita para salir de sus problemas a través del constante espanto de su propia situación».
Esta sensata conclusión pertenece al escritor y filósofo argentino Alejandro Rozitchner y se encuentra en una nota suya titulada: «No todo lo que pasa en la crisis es malo». Agrega:
«El análisis minucioso demuestra adversa circunstancia, puede apostar elementos de juicio, pero eso no basta para crear situaciones distintas. El paso de la invención o la creatividad es otro, y aunque parezca un descuido, hay que poder faltarle el respeto a la gravedad para poder salir de ella. Hay que abandonar el temor, la sacralización de la crisis, y pensar y actuar con fuerza e ilusión. No es necesario que cada oración dicha o escrita dé testimonio de la gravedad; también puede proyectarse en el mundo nuestro deseo de plenitud. No sólo es legítimo, es lo más útil.
Está claro que no puede decirse que el momento es bueno, pero tenemos el deber de ver lo ‘bueno’ del momento, porque de eso depende que logremos liberar las energías creativas necesarias. Llamar a algo ‘bueno’ en un momento como éste puede parecer de una ingenuidad casi perversa; pero sí, aunque parezca sacrílego es necesario decirlo: no todo lo que pasa es malo. Si adoptamos por un momento la perspectiva de la historia (la perspectiva correcta para comprender los fenómenos sociales, que tienen un ritmo completamente distinto de los acontecimientos personales) tenemos que aceptar la presencia de elementos nuevos en nuestra situación que abren posibilidades nunca antes vividas. Cada progreso social está acompañado de un enorme número de retrocesos -esto no era argentino, es universal- y se verifica tanto en el plano personal como en el social: no hay avance que no tenga un precio alto, no hay ganancia que no se construya sobre enormes pérdidas…».
¡Hasta el domingo!







