Crisis en la tercera edad: jubilados y pensionados bajo la línea de pobreza

La reciente publicación del INDEC revela un alarmante índice de 52,9% de pobreza en Argentina. Entre los más afectados están los jubilados y pensionados, quienes luchan por sobrevivir con haberes que no alcanzan a cubrir ni un tercio de la canasta básica de un adulto mayor.
El defensor de la tercera edad, Eugenio Semino, se expresó sobre la crítica situación que atraviesan los jubilados en Argentina. “Lo venimos percibiendo todos los días. Atendemos a 300 o 400 personas diarias que no logran cubrir sus necesidades básicas. Hoy los haberes de los jubilados no llegan a cubrir ni un tercio de sus gastos esenciales”, señaló a Diario San Rafael y FM Vos 94.5. Este dato refleja el deterioro constante de los ingresos de la tercera edad, una problemática que se ha agravado en los últimos años debido a la creciente inflación y a la falta de ajustes adecuados en las jubilaciones.
La canasta básica para un jubilado se calcula semestralmente y sigue una metodología similar a la del INDEC, pero incluye gastos adicionales como vivienda y medicamentos, insumos fundamentales para los adultos mayores. Según Semino, “la canasta de un jubilado hoy está en 912.000 pesos, mientras que el haber promedio ronda los 300.000 pesos, con la incógnita de los bonos discrecionales que se anuncian de manera errática y sin regularidad”. Esta diferencia deja a millones de jubilados en una situación de vulnerabilidad extrema.
Semino también hizo hincapié en que los estudios se realizan en grandes centros urbanos como Mendoza, Córdoba, Rosario, Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano, donde la situación es aún más grave. “En estos lugares, el costo de la vivienda y los insumos de farmacia son mucho más elevados, lo que complica aún más la vida de los adultos mayores. Los medicamentos han subido considerablemente y, aunque algunos tienen descuentos, como los del PAMI, estos han sido reducidos recientemente, agravando aún más la situación económica del jubilado”, explicó.
El defensor de la tercera edad detalló que de los seis millones de jubilados y pensionados, cinco millones cobran alrededor de 300.000 pesos, mientras que un millón más, que incluye a quienes reciben pensiones no contributivas y la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM), perciben aún menos, entre 230.000 y 250.000 pesos. “Ellos están en un rango aún más empobrecido y muchas veces quedan invisibilizados en las estadísticas y en las discusiones sobre el sistema previsional”, afirmó.
Otra problemática señalada por Semino es la crisis estructural del sistema previsional argentino, al que calificó de “programa de subsidios por edad”. Según el defensor, el sistema actual está lejos de ser sustentable: “No estamos hablando de un verdadero sistema previsional, sino de un esquema de subsidios que el gobierno de turno distribuye sin considerar la historia laboral o social del beneficiario, y que además no está financiado adecuadamente”.
En este contexto, criticó las moratorias previsionales, que aunque han permitido que muchas personas sin aportes accedan a una jubilación, también han generado un desbalance financiero en el sistema. “Desde la primera moratoria en 2005, la gran discusión fue quién debía financiarla. En lugar de que los fondos provinieran del Tesoro Nacional, salieron de los propios jubilados, lo que ha empeorado la situación para todos”, explicó. Esta medida, que se tomó en medio de la crisis del 2001, permitió que miles de personas accedieran a una jubilación, pero sin una fuente de financiamiento clara y sostenible.
Semino también destacó la falta de reformas profundas y efectivas en el sistema previsional. “En Argentina se siguen llamando a cosas que ya no existen. No se trata solo de ajustar la edad jubilatoria o cambiar algunas variables; se necesita una discusión integral sobre el financiamiento del sistema, algo que hoy no existe. Mientras tanto, el gobierno sigue utilizando los recursos previsionales para cubrir otras cuentas, dejando a los jubilados con haberes paupérrimos y una incertidumbre constante”, criticó.
El defensor también mencionó la práctica del gobierno de Milei de anunciar los bonos al final de cada mes, lo cual, según él, añade un grado de “incertidumbre fatal” a una situación ya de por sí desesperante. Además, señaló que los reajustes, como el anunciado para octubre de un 4,17%, no incluyen los bonos, lo que en la práctica representa un ajuste menor para el bolsillo del jubilado. “Es una forma de seguir licuando el haber y utilizando los fondos para otros fines. La situación actual no solo es insostenible, es inhumana”, concluyó Semino.