La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) encabezó un encuentro clave en el Congreso de la Nación, donde más de 50 legisladores escucharon el diagnóstico crítico de los sectores productivos del interior. Eduardo Rodríguez, director de Economías Regionales de la entidad, advirtió sobre un escenario bastante complejo que está forzando el cierre de campos. En diálogo con FM Vos 94.5, analizó el reciente alivio en el IVA energético, el peso de la logística y la necesidad de una ley específica que le saque presión al sector.
La magnitud de la convocatoria en Buenos Aires reflejó la urgencia de los sectores productivos. Representantes de todas las provincias se reunieron con diputados y senadores para poner en agenda la crisis de competitividad. «Ha sido una reunión muy buena y, te diría, inédita por la cantidad de legisladores de todo el arco político que asistieron. Queríamos conversar sobre la difícil situación que pasan las economías regionales. Hablamos del impacto logístico e inflacionario y de cómo los conflictos internacionales encarecen insumos básicos», sintetizó Rodríguez al inicio de la nota.
«Para citar un ejemplo sencillo: el gas tuvo incrementos que hicieron que la urea y otros fertilizantes subieran un 50%. Todo eso pega directamente en el costo de los productores», enfatizó.
La crisis vitivinícola y el «salvavidas de plomo»
Uno de los casos más claros sobre la asimetría económica actual se expuso con el sector cuyano, donde la falta de rentabilidad anula cualquier beneficio crediticio que se intente implementar desde el sector financiero. Dentro de ese contexto, el diagnóstico sobre los precios estancados revela una situación asfixiante para el productor primario.
«El sector vitivinícola es el ejemplo que pusimos sobre la mesa: vienen de hace tres años cobrando el mismo precio, mientras que todos los insumos dolarizados tuvieron incrementos tremendos. A esto se suma la baja del consumo en Argentina y en el mundo; el productor tiene las bodegas llenas de vino y no puede vender», comentó Rodríguez. «Esta combinación de costos en alza y falta de mercado interno y externo coloca a la actividad en un punto de quiebre», determinó.
En medio de este panorama, surge lo que el directivo de CAME denominó como la «trampa del crédito». A pesar de que las condiciones bancarias han mostrado una leve mejoría, la ausencia de un horizonte claro de ganancias convierte a la deuda en una carga peligrosa. «Aunque hoy hablemos de tasas mucho mejores, del orden del 22%, sin rentabilidad ni previsibilidad eso se convierte en un salvavidas de plomo», graficó.
«Si no hay negocio, el crédito te termina hundiendo. Por eso se están cerrando campos con producciones activas», dijo el referente, observando que la asistencia financiera, por sí sola, no alcanza para revertir el cierre de establecimientos productivos.

Alivio fiscal en energía y la lucha contra el cambio climático
Uno de los logros destacados por CAME es la reducción del IVA para los productores electrodependientes, una medida vital en zonas donde el agua es un recurso escaso y costoso. «Planteamos la baja del IVA del 27% al 10,5% para la energía eléctrica y ya es una realidad para los electrodependientes que tienen que bombear agua. El cambio climático llevó las napas freáticas cada vez más abajo y ya hay pozos bombeando a 250 metros; los costos son imposibles», aseguró el director de Economías Regionales de CAME.
«Esto no los salva, pero es un alivio. Ahora nuestra agenda con los legisladores es extender este beneficio también al gas y agilizar la Ley de Economías Regionales que presentamos en 2024 para atacar el grave problema tributario e Ingresos Brutos», apuntó.
El interior frente a la Pampa Húmeda: la barrera logística
En otro tramo del reportaje, Rodríguez marcó una notoria distinción entre la realidad del puerto y la del productor del interior, subrayando que la distancia es hoy el principal impuesto a la producción.
«A veces los medios dicen que el campo está en inmejorables condiciones, pero se refieren a la pampa cerealera que está cerca del puerto. Para nosotros, que estamos en Salta, a 1.600 kilómetros, el costo logístico es una sobrecarga que hace imposible producir. Mandar un camión de Salta a Buenos Aires sale lo mismo que enviar un barco de Buenos Aires a Frankfurt», comparó.
«Quedamos fuera del mundo. No pedimos subsidios, pedimos igualdad de condiciones: que nos saquen la pata de encima con la presión tributaria y que nos controlen fitosanitariamente igual que a los productos que entran de afuera», solicitó.
El rol de las instituciones: INTA, SENASA y el futuro
Pese al contexto de ajuste, el director de CAME resaltó la importancia de mantener las herramientas técnicas que asisten al productor en el territorio. «El INTA y el SENASA son herramientas importantísimas. Está bien que se hagan modificaciones, pero no que se cierren instituciones que nos ayudan con las variedades y la sanidad», destacó.
«Hoy estamos trabajando de forma conjunta con la presidencia del SENASA en una labor plenamente territorial, yendo a cada región y poniéndonos en contacto directo con el productor. Ese es el camino; poner el aparato productivo a funcionar para que entren las divisas que tanto necesita el gobierno», aseveró al cierre de la comunicación.







