El escenario para la principal industria de Mendoza se presenta complejo y urgente. Con la cosecha 2026 ya en marcha, el senador provincial por el Cuarto Distrito, Mauricio Sat (PJ), analizó en Fm Vos 94.5 con preocupación lo que denomina una crisis estructural renovada por la falta de decisiones políticas a tiempo. Para el legislador, la caída del consumo y los sobrestocks no son problemas insuperables, sino consecuencias de una gestión pública que ha decidido dejar al productor a su suerte, renunciando a herramientas técnicas históricas en favor de la improvisación.
Una crisis estructural con ausencia de Estado
Para Mauricio Sat, el ciclo de crisis que atraviesa la vitivinicultura cada seis o siete años ha encontrado en 2026 un agravante crítico: el retiro de la política vitivinícola por parte del Gobierno provincial. En ese sentido, el senador destacó que, ante fenómenos como el desaliento del productor y la sobreoferta de volumen, la respuesta oficial ha sido el silencio. «Mendoza siempre tuvo una política vitivinícola clara y hoy eso no se observa. Estamos en un momento del año donde ya deberíamos tener definiciones y no las hay. No se ha definido el porcentaje de mosto dentro del Acuerdo San Juan-Mendoza, una herramienta que siempre ayudó con los sobrestocks», dijo al inicio de la nota que brindó a la emisora radial FM Vos 94.5.
La caída del consumo y la estrategia de mercado
Sobre el fenómeno de la baja en las ventas de vino a nivel global, el senador justicialista consideró que el sector local debe revisar sus propias estrategias de posicionamiento para no perder el mercado genérico frente a la «elitización» de la bebida. «La caída del consumo es un fenómeno real a nivel mundial, pero no es imposible de trabajar. Lo que noto es que ciertos sectores han hecho del vino una cuestión de élite, alejándolo del consumo más genérico y popular. Hay que cambiar las estrategias de mercado. Para eso, necesitamos un plan a corto, mediano y largo plazo que no tenga temor en discutir la estructura de fondo», afirmó.

El Banco de Vinos y la intervención necesaria
Uno de los puntos de mayor fricción es la inactividad del Banco de Vinos, una herramienta creada por ley para equilibrar los stocks y, consecuentemente, los precios. Ante esta situación, Sat rechazó el argumento de dejar todo librado a la oferta y demanda del mercado. «Intervenir no es una cuestión ideológica, son herramientas técnicas que siempre se han usado para ordenar el contexto. No está ni siquiera la voluntad de convocar a una mesa y sentar a todos los sectores para analizar qué medidas son las más acertadas. No podemos dejar una industria que es identidad, empleo y economía real librada a la improvisación», manifestó al respecto.
«En San Rafael, algunos sectores hablan de un 25% menos de cosecha, pero a mi entender estamos cerca del 30% o 35%. Si no se debate y se planifica, no hay forma de mejorar este contexto», enfatizó.
Reconversión productiva: el modelo francés como ejemplo a seguir
Ante la tendencia mundial de caída en el consumo de vino, Sat indicó que la única salida real es un plan de reconversión profunda, pero advirtió con firmeza que el productor no puede enfrentar este proceso en soledad. El senador recalcó que la transformación de un viñedo no es solo un cambio técnico, sino una transición económica que requiere una red de contención pública.
Uno de los pilares de su propuesta es el acompañamiento y la orientación técnica. «Muchos productores están en una etapa de su vida donde empezar un nuevo proceso les cuesta. El Estado debe estar presente para orientarlos sobre qué plantar o qué actividad productiva iniciar, acompañando ese cambio con financiamiento real o subsidios que permitan amortizar el tiempo que el nuevo cultivo tarda en ser productivo», expuso Sat.
Al mirar hacia el exterior, el legislador planteó un espejo del mundo que contrasta con la realidad mendocina actual. Incluso, aseveró que países como Francia están aplicando políticas profundas de reconversión de sus cultivos, pero lo hacen con un Estado que asume un rol activo y protector. «Acá, lamentablemente, no hay ni decisión ni acompañamiento. Necesitamos un sinceramiento: si no reconvertimos ciertos varietales que hoy el mercado ya no demanda, seguiremos poniendo parches cada año sin solucionar el problema de fondo», sentenció.
Asimismo, el sanrafaelino subrayó que cualquier plan estratégico debe incluir una pata fuerte en el proceso de comercialización. No basta con producir mejor o de forma distinta; el Estado debe involucrarse para asegurar que ese esfuerzo llegue a buen puerto. «Debe existir una política pública que ayude al productor en la venta de lo producido. Solo así lograremos que la cadena sea sostenible y que la reconversión no sea sinónimo de desaparición para el pequeño agricultor», observó.
«Es fundamental que el Estado intervenga con una orientación clara sobre qué actividad conviene desarrollar o qué varietales plantar. Pero el acompañamiento no termina en la finca: debe extenderse a todo el proceso de comercialización, que es hoy uno de los mayores problemas del sector. Necesitamos una política pública que acompañe la venta de lo producido para garantizar la sostenibilidad del productor», concluyó.







