Cuál es la situación hídrica de los principales embalses de Mendoza

Periódicamente, el departamento de Irrigación da a conocer la situación de los embalses de la provincia de Mendoza. El objetivo es que la población en general pueda conocer cuánta agua ingresa al sistema, cuánta sale y cuál es la cantidad que queda almacenada. Se trata de una acción más del organismo para que la población asuma lo importante que es cuidar este recurso escaso.


«Si observamos los embalses de los distintos ríos de la provincia podemos detectar que los ríos Tunuyán y Mendoza están entre el 80 y 85% de la capacidad máxima. Potrerillos tiene una particularidad, y es que por el tipo de erogación que tiene se llena a fines de marzo. En cambio, El Carrizal al igual que los embalses del sur, se va a llenar a fines de julio», explicó a FM Vos 94.5 Rubén Villlodas, director de Gestión Hídrica de Irrigación.
«En lo que refiere al río Diamante, si se suma el acumulado de Agua del Toro y Los Reyunos, el porcentaje alcanza el 75%. Si uno está más vacío que el otro es por un manejo que hacen las concesionarias hidroeléctricas. Ellos optimizan la generación del recurso según el nivel del agua. Lo que a nosotros nos interesa es que el agua esté almacenada para poder disponer de ella cuando haga falta», destacó.
«Algo parecido pasó con el embalse El Nihuil, que estaba muy lleno la semana pasada y tuvieron que erogar por válvula. Los dos embalses del río Atuel (El Nihuil y Valle Grande) están al 70%. Como dije antes, se espera que estos embalses de la provincia se llenen para fines de julio. La corta de agua se realizará en esa época, y no en agosto y septiembre como pasó durante los últimos años», afirmó Villodas.
Luego, comentó cómo influyen las precipitaciones de los últimos días sobre el nivel de los embalses. «Es muy difícil poder recolectar el agua de la lluvia y guardarla. Se trata de algo sumamente costoso para zonas como las nuestras. Por eso, si la lluvia fue abundante lo que se hace es reemplazar un turno de riego. Entonces, se guarda esa agua para poder utilizarla en otro momento. Lo que sucede es que estas tormentas de verano son muy cortas e intensas, por ese motivo, por lo general no pueden reemplazar un turno de riego», aclaró.
«Generan mucho escurrimiento y no ayudan a humedecer en profundidad al suelo. Las lluvias que duran un día o más sí se pueden aprovechar, porque esa agua se infiltra sobre las tierras y los cultivos. La sequía ha sido muy prolongada y eso nos llevó a aprender a usar y cuidar del recurso de la mejor forma posible», agregó el director de Gestión Hídrica de irrigación.
Para terminar, se refirió al caudal de los ríos y el impacto de las intensas nevadas del último invierno. «Se registraron volúmenes de agua muy superiores a los valores históricos, excepto en el río Diamante donde todavía estamos dentro de una medida media. Por este motivo, se volvió a tener una distribución del agua cercana a la que había unos 10 0 12 años», concluyó.