“Cuando uno ve los impuestos que pagan en otros lados, resulta que tenemos un peso del Estado que en otros países no se tiene”

El empresario mendocino Mauricio Badaloni, flamante integrante de la mesa directiva de la Unión Industrial Argentina (UIA), se refirió al posible acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea señalando que para los vinos de alta gama puede ser conveniente pero no para el resto de los vinos.
Además, en referencia a su nuevo puesto en la UIA, contó que pondrá el foco en las economías regionales de Cuyo.
“Queríamos hacer visible la problemática de las economías regionales nuestras, reconvertimos una relación que hace años no se tenía. Miguel Acevedo nos cede un lugar importante para Mendoza y lo vamos a ocupar con el foco en las economías regionales”.
Sobre la caída en la actividad industrial y el pedido de cambios en la política económica dijo que “el problema más grave lo vivimos todos, no están exentas las industrias, los costos siguen creciendo, la inflación no para, si bien hubo un atenuante, y las tasas son imposibles. Hay algunos sectores que están exportando y tienen una situación disímil a las industrias más tradicionales”.
Badaloni indicó que “llevamos muchos años sin tener una competencia cuerpo a cuerpo con otros países del mundo, cuando uno ve los impuestos que pagan en otros lados, resulta que tenemos un peso del Estado que en otros países no se tiene”.
Sobre el avance de las negociaciones del acuerdo Mercosur-Unión Europea, mencionó que el problema es con el vino porque “uno abre una puerta de ese tipo y tiene que enfrentarse con monstruos como España, Italia, Francia. He hablado con gente de Bodegas Argentinas y productores y no están tan convencidos, por un lado con los vinos de alta gama están interesados pero el resto no es así, pasa que hay que definir qué país vamos a tener, que no cierren las puertas con otros países como ha pasado en gobiernos anteriores”.
Finalmente opinó que para el sello del acuerdo “hace mucha fuerza la gente de alimentos y bebidas, grandes empresas cordobesas que son competitivos y lo pueden hacer. A nivel de vitivinicultura los estándares más populares no están tan de acuerdo en esta apertura. Son países globalizados y que hace muchos años compiten con otros países en el mundo y nosotros no. El problema más grave es que no estamos preparados para competir en igualdad de condiciones, también es realidad que si no nos tiramos al agua nunca vamos a aprender a nadar”.