Cuba sale a la caza del dólar

 Tener dólares o no tenerlos equivale hoy en Cuba a conseguir o no alimentos variados, productos de aseo, computadoras o electrodomésticos. Los cubanos -y su gobierno- se lanzan estos días a la caza del billete estadounidense, cuyo precio se ha disparado en el mercado informal.
Ahogado por la crisis y sin solvencia para importar los productos básicos que necesitan sus 11,2 millones de habitantes, el país está inmerso en una «dolarización parcial» como estrategia para recaudar divisas y aliviar una situación de desabastecimiento cada vez más preocupante y generalizada.
Las autoridades cubanas no han puesto fecha a la unificación monetaria, pero aseguran que será inminente. Desaparecerá el peso convertible o CUC, equivalente al dólar según el cambio oficial, y quedará como única moneda local el peso cubano o CUP, que se cotiza en 4 céntimos y, al igual que el CUC, carece de valor en el mercado internacional.
Mientras tanto, las casas de electrodomésticos y cada vez más supermercados del monopolio estatal sólo admiten pagos con tarjeta en dólares, denominados eufemísticamente MLC (moneda libremente convertible).
Los devastadores efectos sobre el turismo de la pandemia de covid-19, el vencimiento del pago de la deuda al Club de París que Cuba no ha podido asumir y las nuevas sanciones financieras estadounidenses como parte de la política agresiva del presidente Donald Trump hacia Cuba han puesto al límite su ya frágil e ineficiente economía.
«El Estado vio entonces que la única manera de vender alimentos era en moneda libremente convertible», explicó el economista cubano Omar Everleny.
Para recaudar divisas, los bancos estatales han facilitado la apertura de cuentas en MLC y ya más de 800.000 cubanos tienen tarjetas en esta denominación, donde reciben o depositan por lo general las remesas que envían sus familiares en el exterior.
Así, quienes tienen ingresos en dólares o euros pueden comprar en los comercios exclusivos en MLC, donde se ofrece una variedad limitada de productos que contrasta con las generalmente vacías estanterías de los supermercados y locales que aún aceptan las denominaciones locales.
Para el economista Omar Everleny, la actual política monetaria de Cuba implica «volver de nuevo al período 1993-2004, cuando lo que circulaba era el dólar y el CUP».
«En 1993, Cuba entró en la crisis más profunda, el PBI cayó un 35%, el país estaba peor que ahora, pero estaba penalizado el uso del dólar. Ahí vieron que existen las remesas y que fuera había un millón de cubanos dispuestos a ayudar a sus familias, así que ese año despenalizaron el uso del dólar», afirmó Everleny.
Otro inconveniente de la dolarización parcial cubana es que las casas de cambio estatales han dejado de suministrar divisas. Así, quienes carecen de magnánimos parientes en el extranjero u otros medios legales para recibir dólares o euros sólo pueden recurrir al mercado negro.
En Revolico.com, el portal privado de compraventa más popular en Cuba, las monedas foráneas se venden hoy entre un 50% y un 70% por encima de su valor oficial.
RIESGOS
Cambiarlas por cuenta propia también conlleva un riesgo. «En Cuba ahora no venden dólares y el que intenta comprarlos en el mercado negro puede ser acusado de tráfico de divisas y recibir incluso cárcel», explicó una mujer cubana que ha recurrido a esta vía y prefiere no revelar su identidad.
De hecho, varios «traficantes de divisas» han sido arrestados por la Policía y sus casos llegaron a figurar en segmentos del informativo de la cadena televisiva estatal, que desde hace semanas dedica varios minutos a denunciar las más variopintas ilegalidades, desde especular con dólares hasta revender detergente, carne o combustible.
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