El debate sobre la incidencia del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) en el mercado cárnico volvió a instalarse en la agenda del sector. En el marco de una reciente reunión de la Mesa de las Carnes, la Cámara Argentina de Matarifes y Abastecedores (CAMyA) planteó sus dudas sobre la conveniencia del funcionamiento de este organismo y el destino de los fondos que administra. Sergio Pedace, vicepresidente de la entidad, manifestó su preocupación por la falta de resultados tangibles y propuso que el pago al instituto sea optativo.
“Dentro de la Mesa de las Carnes están representadas todas las producciones, desde la bovina hasta la aviar, caprina y porcina, pero lo cierto es que las reuniones no han generado avances concretos”, explicó Pedace a Diario San Rafael y FM Vos 94.5. A su vez, indicó que el IPCVA está integrado por los mismos actores que se sientan en estas mesas y que su accionar no ha logrado revertir los problemas estructurales del sector.
El dirigente señaló que uno de los principales inconvenientes es la caída del stock ganadero en relación con el crecimiento poblacional. “En 1978 éramos 25 millones de argentinos y teníamos más de 50 millones de cabezas de ganado. Hoy somos casi 50 millones de habitantes y seguimos con la misma cantidad de animales. En el mismo periodo, Brasil triplicó su stock ganadero. Algo estamos haciendo mal”, enfatizó.
Desde la Cámara consideran que el IPCVA ha priorizado la promoción internacional sobre la producción local, lo que ha derivado en un encarecimiento de la carne y una caída del consumo interno. “Este organismo fue creado en 2001 en un contexto de crisis, bajo la excusa de fomentar la carne argentina. Sin embargo, cuando se estableció, el consumo interno era de 60 kilos por habitante al año, mientras que hoy estamos en 40. No hace falta promoción, la carne se vende sola, pero cada vez consumimos menos”, criticó Pedace.
Según detalló, el productor debe abonar 834 pesos por animal faenado, mientras que los frigoríficos y matarifes pagan 375 pesos adicionales. “En total, se destinan 1.209 pesos por cabeza a un instituto que gasta entre el 80% y el 90% de su presupuesto en viajes y eventos en China o Francia”, cuestionó.
El vicepresidente de CAMyA sostuvo que estos costos terminan impactando en el precio final y perjudican al consumidor. “Cada jaula de animales enviada a faena equivale al costo de un servicio de internet satelital en el campo, algo que muchos productores no pueden pagar. Sin embargo, el dinero se destina a financiar viajes y eventos de promoción”, lamentó.
Pedace también trazó un paralelismo con otras industrias. “Es muy similar a lo que ocurre con COVIAR en el sector vitivinícola. Son organismos que encarecen la producción sin ofrecer beneficios concretos a quienes aportan los fondos”, comparó.
Ante este panorama, la Cámara solicitó al Gobierno nacional que la contribución al IPCVA sea voluntaria. “En noviembre enviamos una carta al ministro de Economía, Federico Sturzenegger, pidiendo que el pago deje de ser obligatorio. Si los exportadores quieren sostenerlo, que lo hagan, pero los productores y frigoríficos no deberían estar forzados a contribuir”, explicó.
En cuanto a la respuesta del instituto, Pedace denunció que la reacción fue de fuerte rechazo. “El IPCVA respondió con agresividad en los medios, argumentando que el Estado no tiene potestad sobre su funcionamiento. Sin embargo, su creación fue establecida por ley, así que el Ejecutivo tiene margen para modificar la normativa”, aseguró.
Por otra parte, señaló que muchos actores del sector comparten la postura de CAMyA, aunque temen represalias. “Si bien en privado todos están de acuerdo, muchos no se animan a manifestarse porque el IPCVA maneja publicidad y beneficios para ciertos sectores. Hay frigoríficos que ya se desafiliaron de algunas cámaras porque los fondos se destinaban a intereses particulares”, indicó.
Finalmente, el vicepresidente de la Cámara enfatizó que el instituto no ha generado mejoras en la producción ni en el consumo interno. “Un frigorífico sin vacas para faenar y con problemas económicos debe seguir pagando un impuesto sin obtener ningún beneficio. El dinero se destina solo a los exportadores, dejando de lado a los productores locales”, concluyó.







