Darío Figueroa: “Don Villa fue un gran formador de niños, futbolistas y personas»

El sanrafaelino ídolo en Venezuela habló de su cara y recordó al departamento

Nacido en San Rafael, el exfutbolista Darío Figueroa tuvo una destacada trayectoria y se transformó en uno de los íconos del fútbol de Venezuela en los últimos 20 años.

Surgido en las infantiles de Huracán, pudo llegar a las divisiones inferiores del Club Atlético River Plate y pudo debutar en la máxima categoría del fútbol argentino en 1996, emigró al Yokohama Marinos de Japón, vistió las camisetas de Quilmes, Aldosivi de Mar del Plata y Ferro Carril Oeste en nuestro país pero se afianzó en el fútbol venezolano, donde llegó a la Unión Atlética Maracaibo (2003-2007), luego pasó a Deportes Quindío en Colombia (2004) y volvió a Caracas (2008-2010), Deportivo La Guaira (2010-2011) y Zamora (2011-2013), donde se retiró.

Darío habló en exclusivo con Pablo Olivárez en la sección “Jugando de Primera” del programa Tarjeta Roja y se refirió a su presente: “Actualmente vivo en Armenia, una ciudad de Colombia. Ya hace 7 años que estoy, ya que mi esposa y mis hijas son de acá, es el lugar donde soy feliz y estamos atravesando esta dura situación que acontece a nivel mundial”.

Agregó que “estoy lejos del fútbol, pero cuando la redonda empieza a rodar y nos invitan, siempre vamos. El fútbol sin dudas que siempre lo tengo presente, me retiré en Zamora de Venezuela en 2013, tuve la suerte de que la institución logre su primera estrella y a pesar de que podía continuar, tomé la decisión de dedicarme a mi familia porque estaba por nacer mi segunda hija, sumando que la situación social de Venezuela no era la mejor y se veía venir en aquel entonces lo que hoy acontece”.

En su último paso en el Zamora enfrentando a Boca

“En Venezuela, más allá de que me nacionalicé cuando estaba en Maracaibo, nunca se me dio por estar en la selección, pero se habló mucho de esa chance, fue el país que me ofreció la posibilidad de brindarme al máximo al fútbol, poder expresar y sentir lo que podía hacer dentro de un campo de juego”, subrayó.

Sobre su carrera, detalló: “Me hubiera encantado poder hacerlo todo eso en un equipo argentino, pero Dios sabe por qué hace las cosas, me tocó llegar a Venezuela en 2003 al Maracaibo y la suerte también de ser campeón. Fui a Colombia y luego creé mi historia dentro de Venezuela”.

“Me quedo con muchos recuerdos, como enfrentar al Boca campeón de 2007, con Juan Román Riquelme y Martín Palermo a la cabeza; enfrentar a grandes clubes como el Flamengo de Adriano y Wagner Love en la delantera. Soy muy agradecido y pude expresar todo lo que tenía, y soy feliz por lo que hice”, puntualizó.

También hizo mención a River Plate, destacando: “En River pude darme el gusto de jugar con Enzo Francescoli, que es ídolo para mí, sumando a los grandes jugadores que se consagraron en la Libertadores 1996, como Ariel Ortega, Santiago Solari, Roberto Monserrat, Leonardo Astrada, Leonel Gancedo, Marcelo Escudero, Pablo Aimar, entre otros. Para los juveniles era fantástico poder entrenar con ellos, pero muy difícil ganarse un lugar”.

Sobre su paso en las juveniles Sub 20 de nuestro país, explicó: “Con la Selección Argentina que dirigía José Pékerman y Hugo Tocalli, es algo que me quedé con la espina, en ese momento yo estaba en las divisiones inferiores de River y entrenaba en Reserva, y con la Primera era el delantero y uno de los goleadores. La citación se da después de mi debut en Primera ante Gimnasia y Esgrima de La Plata, fue una semana increíble”.

“Con 18 años me sale la chance de ir al Yokohama Marinos de Japón, opté por irme pero también estaba la posibilidad de estar en el Campeonato Sudamericano con la Selección y hasta Pékerman me remarcó esa posibilidad. Son decisiones que te cambian el rumbo, pero cuando vi que Argentina se coronó campeón de ese torneo me puse contento. Obviamente tuve esa espinita que podría haber estado en ese plantel”.

“De Japón volvió a River, sinceramente quería otro fogueo en Primera, salió la posibilidad de ir a Quilmes, pasé por Aldosivi y la verdad no estaba tan enfocado, lo que generó que esté dos años sin jugar, de los 22 a los 24. Estuve jugando en el Cultural Mataldi en la Liga de Roca, en Córdoba, con mi hermano que me invitó y eso me hizo agarrar nuevamente el gusto al fútbol, siendo consciente también que había perdido mi posibilidad”.

Recordó al Club Huracán y comentó: “Cuando uno ve en las redes sociales a Huracán, por dentro se pregunta qué bueno hubiese sido jugar, aunque sea seis meses y vivir ese ambiente que nunca pude, como cuando era chico y lloré luego de una consagración de Huracán, corriendo a los festejos por la avenida Mitre. En las inferiores tuve grandes amistades, como Mauro Morici, Waldo Melzi, uno de mis grandes amigos, y vivía en la misma cuadra que yo”.

“Me hubiese gustado en algún momento estar dentro del campo de juego, recuerdo mucho mi infancia junto a Juan Carlos Villarroel “Don Villa”, con quien empecé a jugar al fútbol a los 4 años, y tengo muchas imágenes con él presente, fue un gran formador de niños, futbolistas y personas. Todos los que tuvimos la posibilidad de pasar por ahí tenemos el mejor de los recuerdos, es así que mi segunda camiseta que tuve cuando debuté en River se la regalé en reconocimiento”, concluyó, recordando al “Tranco de León”, de cuyo fallecimiento se cumplieron 7 años este sábado.