La coyuntura económica que atraviesa la Argentina está impactando de lleno en las pequeñas y medianas empresas, que en los últimos meses vieron resentida su actividad comercial por la caída del consumo y la falta de políticas que generen certidumbre hacia adelante. En diálogo con Diario San Rafael y FM Vos 94.5, el vocero de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), Salvador Femenía, brindó un panorama detallado sobre la situación y expresó su preocupación por las perspectivas a futuro.
Femenía explicó que los relevamientos de la entidad marcan números preocupantes en cuanto al nivel de ventas. “Vamos a poner números concretos, con una caída interanual del 2,6% en agosto, con una caída intermensual del 2,2% respecto de julio y con un acumulado del 6,2% en comparación con los primeros 8 meses del año 2024”, detalló a Diario San Rafael y FM Vos 94.5. Según señaló, el año había comenzado con un repunte del 18% en enero, pero a partir de abril los indicadores se frenaron y no volvieron a mostrar resultados positivos.
“Hace 5 meses que estamos registrando caídas en la comparación interanual”, sostuvo, y remarcó que “estamos viviendo la situación de estancamiento, con un impacto realmente que se nota muy fuerte porque no nos agarra bien parado a nadie”.
Este contexto repercute de manera directa en la rentabilidad de las empresas, en el empleo y en las expectativas de los consumidores. “Esto afecta la rentabilidad, afecta el empleo, afecta la certidumbre hacia adelante, no hay buenas expectativas”, indicó Femenia. Pese a la crisis, algunos relevamientos muestran que “el 49% y un poquito más de los encuestados dice que va a estar mejor. Ese porcentaje también va cayendo, porque estábamos en un momento cerca del 60%”, explicó.
El vocero de CAME agregó que la retracción del salario golpea de manera directa en la dinámica del mercado interno. “No vemos ningún factor que pueda modificar esta situación, el consumidor está retraído, no le alcanza el salario y el comerciante PyME se ve en dificultades para mantener márgenes más o menos deseables”, advirtió.
Consultado por la política económica del Gobierno Nacional de Javier Milei, Femenía expresó una mirada crítica sobre las decisiones tomadas en los últimos meses. “Lo vemos con preocupación y extendida en el tiempo porque consideramos que hasta después de las elecciones no se van a tomar ninguna medida”, remarcó. En ese sentido, cuestionó la decisión de incrementar las tasas de interés: “El aumento de las tasas puso un clavito más en esta situación porque fue una medida que se echó mano para compensar esta medida que había tenido el Gobierno de cancelar las leyes. Todo el mundo coincidió que fue una medida no muy acertada en el contexto de liberación parcial del tipo de cambio del CEPO”.
En relación a la apertura de la economía, el dirigente subrayó que no se tomaron las precauciones necesarias para proteger a las pymes locales. “No se esperaba esta apertura de la economía sin las reformas adecuadas para que se pueda competir en condiciones más o menos equitativas”, apuntó, y advirtió sobre problemas estructurales que agravan la competitividad: “La infraestructura del país realmente tiene un costo adicional que se ve reflejado en los precios porque impacta en la logística del transporte de mercadería”.
También mencionó la necesidad de reformas en el plano tributario, laboral y financiero. “La reforma del sistema financiero también uno lo ve cada vez con más preocupación porque el gobierno necesitaría apoyos para poder tratar esta reforma que van a llevar tiempo”, señaló.
Femenía fue categórico al evaluar la apertura comercial: “Nosotros no lo vemos y no lo hemos visto en su momento conveniente porque la economía no podemos competir, afecta sectores productivos, si afectan los sectores productivos se afecta el empleo, si tenemos menos empleo tenemos menos consumo, es la lógica del mercado interno”.
El vocero de CAME consideró que la administración nacional “le quiso dar una vuelta de rosca a la estabilidad y se pasó de rosca”. A su vez, sostuvo que al Gobierno le faltó claridad en la comunicación: “Al gobierno le faltó explicar claramente a la gente al que está de pie todos los días para qué se está haciendo este esfuerzo y hacia dónde nos dirigimos”.
Finalmente, destacó que la ciudadanía acompañó en un principio las medidas oficiales, pero ese respaldo comenzó a diluirse. “El gobierno tuvo en su momento un buen nivel de apoyo en lo que estaba haciendo y en el apretón que estábamos sufriendo, pero me parece que nos quedamos en un lugar donde la gente empieza a sentir el sazón”, concluyó.







