Recorrer Sudamérica a bordo de un Volkswagen Escarabajo de 1966 puede parecer una locura para muchos. Para Carlos Julio Moreno Piracoca, un colombiano de 33 años, es la forma de cumplir uno de los sueños más importantes de su vida.
Junto a su inseparable compañera Hanny y a «Blanquita», como bautizó a su clásico vehículo, emprendió un viaje desde Bogotá con un objetivo tan desafiante como inspirador: llegar hasta la Patagonia atravesando Ecuador, Perú, Bolivia, Argentina y Chile.
«La idea era recorrer esos países para llegar al famoso fin del mundo. ¿Por qué en un Escarabajo? Porque no tenía nada más. Ese era el auto que tenía», contó Carlos al explicar el origen de esta travesía que miles de personas siguen a través de las redes sociales.

En su recorrido por Argentina, San Rafael volvió a convertirse en una parada especial. A través de sus publicaciones compartió imágenes de los paisajes mendocinos y expresó su entusiasmo por recorrer el departamento.
POR EL SUR MENDOCINO
«Llegamos a San Rafael, Mendoza, y estas son las rutas y sus paisajes; todo esto en nuestro Volkswagen Escarabajo del ’66, con bicicleta a bordo y todo», publicó.
En otro de sus videos agregó: «Recorrer Mendoza y sus pueblos camino a San Rafael en mi Volkswagen Escarabajo es increíble. Esta aventura, este viaje, es único».
La propuesta de Huellas del Presente, nombre que eligió para su proyecto, va mucho más allá del viaje. Carlos busca mostrar las culturas, los paisajes y las historias que encuentra en cada rincón de Sudamérica, compartiendo cada experiencia con una comunidad que crece día a día.

Además, impulsa una campaña de colaboración para ayudar a financiar el recorrido, que incluye gastos de combustible, mantenimiento del vehículo, producción de contenido audiovisual y el cuidado de Hanny, quien lo acompaña en cada kilómetro del camino.
Quienes quieran seguir esta aventura continental pueden hacerlo a través de las redes sociales de Instagram o TikTok @huellasdelpresente
Mientras continúa rumbo a nuevos destinos, Carlos sigue demostrando que los grandes viajes no dependen del vehículo perfecto, sino de la decisión de animarse a emprender el camino.







