De coronavirus, preocupaciones y paranoias

Es el tema periodístico y motivo de conversación obligado: el coronavirus es la preocupación que hoy embarga al mundo. Cancelación de eventos, empresas mandando a casa a sus trabajadores, mercados financieros acusando el golpe de la incertidumbre, personas con miedo que modifican sus conductas habituales, todo tiene su origen en esta patología cuyo nombre muchos de nosotros conocimos en este 2020.
Hasta ahora, la pandemia depara más de 140.000 casos de contagio en más de un centenar de países, la inmensa mayoría (cerca de 81.000) en China. La cifra de decesos en todo el mundo supera los 5.000 y la de los recuperados, los 65.000. Claro, como siempre, las cifras son relativas y deben ser comparados con otras para resultar representativas y palmarias.
Días atrás, en su habitual espacio en The New York Times, el periodista argentino Martín Caparrós aseguró “no entender” esta enfermedad y su repercusión en nosotros, todos los habitantes del planeta. Caparrós ponía como ejemplo que el año pasado, solo en España murieron 6300 personas por gripe y nadie se alteró.
El coronavirus “ha puesto al desnudo la fragilidad de un mundo interconectado e interdependiente”, dice Caparrós, y agrega: “Si acaso hay alguna lección, es que la globalización nos hace a todos vulnerables: estamos más cerca del caos de lo que los poderosos pensaban”.
El periodista argentino sentencia en su artículo que en poco tiempo “sonarán las carcajadas al revivir aquellas (éstas) paranoias, cuando todo era amenaza y había que cuidarse de los besos, los pomos de las puertas, los apretones de manos, las manijas de los autobuses, las monedas y casi todo lo demás. Y entonces alguien, el pesado del grupo, se pondrá serio y preguntará si, pensándolo ahora, no lo ven increíble: ‘¿No es increíble que millones de personas de pronto tuvieran tanto miedo, que mostraran de repente ese egoísmo que siempre intentan ocultar, esta pulsión de protegerse, de desconfiar de todo, de temer todo lo exterior, de atribuirle propiedades tremebundas? La era de la mascarilla nos enseñó bastantes cosas’”.