De padres e hijos

Rodrigo Eguillor es un joven de 24 años que el último fin de semana fue acusado de abusar de una chica en un departamento de San Telmo. Ante ello, el hombre decidió hacer una especie de descargo a través de la red social Instagram, en el que se despachó con una serie de consideraciones de mal gusto hacia las mujeres y esgrimía una especie de impunidad por ser el hijo de la fiscal de ejecución penal de Lomas de Zamora, Paula Martínez Castro.
Ayer, Eguillor fue detenido por personal policial para que responda ante la imputación de los delitos de “violación, privación ilegal de la libertad y daño por ataque sexual”. Cuando era detenido, el joven insultó a los funcionarios que llevaban adelante la medida por lo que sumó a su acusación las figuras de “coacciones y resistencia a la autoridad”. La frutilla del postre fue la frase que pronunció al ser requerido por las autoridades. Sólo atinó a decir: “Llamen a mi vieja”.
Por otra parte, el Gobierno de Mendoza informó que durante el último fin de semana se enviaron a la justicia los casos de 16 menores de edad que se encontraban alcoholizados en fiestas clandestinas. De acuerdo al nuevo Código Contravencional, los padres de esos chicos podrán recibir una sanción de arresto de 15 a 60 días, trabajo comunitario de hasta 20 días o una multa de entre 14.250 y 57.000 pesos.
Los hechos descriptos nos vuelven a interpelar como sociedad en diversos sentidos. Pareciera existir en ambos casos algún tipo de falencia en la educación de esos jóvenes por parte de sus padres. No obstante, imposible es soslayar que dicho fenómeno se da en el marco de otro mucho más amplio: la profunda crisis social que vive nuestra sociedad.
La responsabilidad por nuestros actos es un mensaje que debe extenderse en la comunidad y, allí, la familia juega un rol central. Quienes incumplen la normativa deben ser sancionados por el Estado dentro de lo que la misma ley dispone, pero la solución integral a este tipo de circunstancias va mucho más allá de una sanción. Los padres son los encargados de inculcar valores y, sobre todo, brindar ejemplos para que sus hijos sean ciudadanos de bien. Y esa es una tarea diaria e indelegable.