De puentes, responsabilidades, intereses y prioridades

Un socavón en la fundación de un puente –y el parcial colapso de este– sobre el arroyo Los Chañares, en la Ruta Nacional 40, a la altura de la localidad de Anchoris, en Luján de Cuyo, no solo puso en riesgo la seguridad de las personas que por allí transitaban, sino que a posteriori ha deparado varias aristas polémicas respecto al pasado y futuro de esa obra, fundamental para la conectividad entre la capital provincial y el Sur mendocino.
Lo que en este momento más preocupa a las autoridades y a los miles de ciudadanos que habitualmente utilizan esa ruta es el tiempo que llevará rehabilitarla, puesto que en la actualidad quienes viajan de Mendoza hacia el Sur o viceversa deben recorrer entre 50 y 70 kilómetros más que hasta hace un par de días. Al respecto, las previsiones varían entre quienes aseguran que el arreglo no deparará mucho tiempo y quienes consideran lo contrario.
Otra polémica que se encendió tras el incidente tuvo que ver con la construcción del puente ahora afectado. Después de varias idas y vueltas discursivas (muchas de ellas interesadas políticamente), se pudo saber de forma objetiva que en ese lugar de la ruta hay dos puentes sobre ese arroyo –en el lugar existe doble vía de circulación– y que el afectado por el socavón es el más viejo, construido en la década de los 70, y no el nuevo, emplazado en 2015, como algunos sugirieron intentando responsabilizar a la administración de la por entonces presidenta y actual vice Cristina Fernández.
En el medio, otras controversias como determinar si nuestras estructuras están preparadas para eventos climáticos excepcionales como el del último fin de semana y hasta la actuación de ripieras clandestinas que habrían provocado el aluvión que afectó al mentado puente.
Ahora todo es motivo de discusión e investigación (hasta hace una semana no), pero lo más urgente y necesario por estas horas es que la obra quede reparada y se restablezca una vía esencial para la provincia en su conjunto.